Der Kabarettist

La princesa embarazada

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 30 Abril, 2008

(Recién llegado desde Pekín, el guerrero chino Igandeku hace una visita a su amigo el venerable maestro Xuan-De-Chuan y ambos toman té en el jardín de la casa rural de este último a la sombra de una higuera, junto al estanque de loto).

- Contad, Igandeku: ¿qué nuevas traéis de la Corte? ¿Cómo le va al Emperador? No me digáis que ha vuelto a cometer otra de sus idioteces, como prohibir el aceite de soja o declarar ilegales a los salteadores de caminos.

- La verdad, Maestro De-Chuan, es que cada día logra superarse a sí mismo. Después de su última victoria contra el Gran Mongol, no hay quien le baje los humos. Si de los suyos se tratase, ni tan mal, que para algo es el que manda. Pero tampoco hay quien pare a toda la legión de aduladores que le acompañan, lamiéndole el culo y entorpeciendo sus movimientos, como abejas garrapiñadas en torno a su reina en busca de una nueva colmena. Hoy prosternarse es el deporte de moda en Pekín. Hasta sus más enconados enemigos de no hace tanto compiten por ver quién es el que pronuncia la loa más desorbitada. De vergüenza: el mundo entero no piensa más que en destacar y quedar bien. Y en esto, creedme, no van a la zaga vuestros intrépidos gerifaltes locales del país de Ba-Choqí. Ya no hay principios ni buena moneda que valga, la falsedad y la propaganda huera invaden la capital como una peste. Hasta las gárgolas de los templos rinden pleitesía al Emperador. Por doquiera que él pasa todos se comban hasta quebrarse los espinazos, recogen mugre del suelo las túnicas y cien lenguas van sacando brillo al adoquinado.

- Os conozco bien y sé que no os quedáis corto en vuestra crónica. Jamás la corte fue un sitio cabal para residir, ¡pero es que en estos tiempos…!

- Creedme, Xuan, hacéis bien en quedaros en vuestra casa de campo, aunque los mandarines del lugar no pierdan ocasión de haceros la puñeta.

- ¿Es verdad eso que he oído de que han puesto a la princesa Cha-Kun al mando de los ejércitos imperiales?

- El Emperador en persona la ha nombrado Ministra de la Guerra, causando expectación entre los chismosos de la corte, que asi disponen de una nueva diana para dirigir todas sus invectivas y ocurrencias de mal gusto.

- No entiendo qué puede haber de malo en ello. No es la primera vez que las mujeres desempeñan una función estatal importante. ¿A quién puede escandalizar que manden a la tropa? Al fin y al cabo son ellas quienes hacen a los guerreros. Y no es poco mérito, ya que se necesitan veinte años para producir un soldado. De alguna manera había de serles recompensado el esfuerzo.

- El motivo de la burla no es tanto el sexo de la princesa como su estado. Debéis saber que se halla encinta de muchos meses y dará a luz a comienzos del año de la Liebre. A pesar de su preñez el Emperador no solo le encomienda la defensa del reino, sino que además la manda en viaje de inspección a los destacamentos de la Gran Muralla. Será un espectáculo verla pasar revista a la guarnición, llevando por delante un bombo tan grande que a su lado los tambores del Templo Shaolin parecen panderetas como las que tocan los niños para celebrar la Fiesta del Dragón.

- No cabe duda de que con esta experiencia militar, adquirida ya antes de nacer, el hijo de la princesa Cha-Kun habrá de ser el día de mañana un gran guerrero chino.

- Lo cual no satisfaría las inclinaciones de la madre, criatura delicada y amante de la paz. Ella prefiere un doctor, un monje, incluso un boticario. No alcanzo a comprender por qué el Emperador ha tomado una decisión tan polémica.

- Lo encuentro extravagante, lo mismo que vos, Igandeku, mas no del todo desatinado. En la corte toda necedad tiene su método. Y en este caso nos encontramos ante unos sucesos que son coherentes con la lógica de los intereses creados.

- ¿Qué queréis decir? Por favor, Xuan De-Chan, estoy deseando conocer vuestra opinión al respecto.

- ¿Conocéis al esposo de la princesa Cha-Kun?

- Personalmente no… A decir verdad hay muy pocos que sepan de su existencia. Se trata de un alto funcionario perteneciente al círculo íntimo del Emperador. Según tengo entendido se encarga de resolver asuntos harto delicados, que ni siquiera se confían al Primer Ministro. Más aun, se dice por ahí, y no creo que sea una opinión exagerada, de que si no fuera por él ahora mismo nos estaría gobernando otra vez la dinastía mongola. En resumidas cuentas, un hombre de cierta edad, mucho mayor que la princesa, pero enérgico y con talento. No pertenece a la aristocracia.

- Pues ya tenéis la explicación, Igandeku: aunque veáis al Emperador haciendo de sus payasadas, es digno de un príncipe sagaz el recompensar a quienes le son no solo leales, sino también verdaderamente útiles. El mandatario que tal no hiciere, mejor vaya preparando la maleta y reconciliándose con el Tao, porque un extraño que tiene algo que demostrar resulta de mayor provecho que todos esos parientes molestos y faltones que siempre están dando por supuesto que se les debe algo. Lástima que aquí, en el país de Ba-Choqí, nuestros dignatarios no hayan aprendido una lección tan simple. No irían las cosas tan descabaladas ahora.

- ¿Insinuáis que el nombramiento de la princesa Cha-Kun es un premio a los servicios prestados por su esposo? Me cuesta creerlo.

- Igandeku, no os engañéis. Cuando miráis a la princesa Cha-Kun creéis estar viendo a una mujer delicada y pusilánime que pasa el tiempo haciendo centros de mesa y tocando el laúd, un bollito delicioso por cuya posesión, según las malas lenguas, el que hoy es su cónyuge llegó a enemistarse con el capitán de la guardia de la Ciudad Prohibida. Pero todo esto no es más que fachada. Recordad lo que dijo Confucio: nada es lo que parece. Podéis estar seguros de que tras este telón de romance y vodevil existe un entramado de duros intereses materiales. Se suele decir que detrás de un gran hombre siempre hay una mujer. En este caso sucede lo contrario.

- Entonces, ¿por qué el Emperador no le recompensa nombrándole Ministro de la Guerra a él mismo?

- El marido de la princesa Cha-Kun es un hombre circunspecto. No le interesa la gloria. Sabe que los mejores negocios se hacen desde la sombra, y por eso ha puesto a su consorte en el cargo que él mismo debería haber ocupado, con el fin de mantener el ejército bajo control. Y ya que hablamos de negocios, pensad en lo que significa una fuerza armada tan vasta: prestigio nacional para China, galones para los oficiales, un empleo digno para el hidalgo y puestos de trabajo para hijos de campesinos. Además, no hay que olvidarlo, también supone lucro para el herrero, el mercader de abastos y el tratante de caballos. Y por supuesto para quien les otorga la licencia que les permite comerciar con el ejército. Llevando en su vientre al vástago, aunque haya de romper aguas en algún desfile, la princesa perpetúa un apellido y honra a los ancestros de su esposo; con la espada en la mano lo ha de convertir en el hombre más poderoso y adinerado de todo el Zhong. Mucho más influyente de lo que nadie hubiera podido imaginar.

- A la larga no creo que sean buenas noticias para el Emperador…

- Igandeku, permitidme un consejo: tengo mis años y no queda mucho en este mundo a lo que pueda temer. Pero vos debeis cuidar de vuestras palabras si queréis vivir en la Corte. Mejor dicho, si queréis vivir en absoluto.

- Cambiemos entonces de tema. ¿Qué se ha hecho de vuestros honorables amigos Xo-Chei y Ma-Tiang? ¿Siguen viniendo a tomar con vos el té bajo la higuera y tratar de los asuntos locales en ese tono tan lacerante que los hace temibles en todo el país de Ba-Choqí?

- ¡Naturalmente! Muy pronto podréis departir con ese par de chismosos decrépitos. Pero no os lo recomiendo. Ultimamente nuestras conversaciones no son agradables. No vais a escuchar más que pestes sobre el madarinato local, sus corruptelas, su falta de principios, su pérdida de rumbo, su mediocridad y la servil doblez con la que se pliegan a los designios de todos esos bonzos centralistas de la Ciudad Prohibida, al mismo tiempo que fingen hacerles frente. ¡Como que Xo-Chei está deseando que vuelvan a gobernarnos los mongoles, para ver si los de arriba se despabilan!

- ¡Qué barbaridad, Xuan De-Chuan! ¡Dónde vamos a llegar! – Publicado en Izaronews.

Los Armisticios de San Mariano

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 25 Abril, 2008

(Después de una larga era de enfrentamientos civiles, la diminuta república de San Mariano está a punto de proclamar un pacto de concordia firmado por sus dos grandes partidos nacionales: el progresista FZLN (Frente Zapatitos de Liberación Nacional), vencedor en las últimas elecciones, y el conservador MUGRE (Movimiento Unidad del Grupo Reformista Escalón). Un grupo de problemáticos cooperantes vascos ha partido desde Euskadi para contactar con la guerrilla comunista del FORNICAL (Frente Organizado Revolucionario de las Naciones Indias por una Centro América Libre). Cuál puede ser su misión -sabotear las negociaciones, establecer un refugio para terroristas de ETA- es algo que nadie conoce. El Ministerio del Interior de España envía tras sus talones al comisario Méndez de la Policía de Madrid, asistido por una joven funcionaria del gobierno de San Mariano, la licenciada Magdalena Borceguí. Méndez, hombre elegante, perspicaz, asiduo a los toros y socio del Atlético, quizá no resulte la persona ideal para este cometido. Sin embargo, el Ministro lo ha seleccionado por una cualidad en estos días muy apreciada: la de ser un buen español.)

A la luz blanquecina del amanecer Méndez examina por última vez las fichas del dossier, pues ha recibido explícita instrucción de romperlo en pedazos y dejarlo en la primera papelera que le salga al paso a su llegada al aeropuerto de Santa Esperancita. “Mira que son feos”, piensa, mientras escruta las caras de los cooperantes vascos, “Se parecen a Madrazo y su hermana. ¿De qué local de Cáritas los habrán sacado?”.

Méndez Ha hecho un viaje de lo más ameno, gracias principalmente a la deliciosa compañía de Magdalena, que durante el trayecto desde Madrid le ha estado instruyendo sobre los pormenores históricos y culturales de San Mariano. Tratándose de un país chiquito no es que haya mucho que contar, como ella misma admite, con modestia y sentido del humor muy propios de aquellas naciones que se saben de medio pelo sin sentir el menor complejo. Han volado en uno de los primeros Airbus A380 de Iberia hasta Ciudad de Mexico, y desde allí en una compañía regional. Son las siete de la mañana y faltan veinte minutos para tomar tierra en Santa Esperancita.

Despierta Magdalena, que ha venido todo el tiempo arrullada por el ronquido del turbohélice, y después de mirar por la ventanilla exclama con júbilo: “¡Andele, señor Méndez! Ya casi hemos llegado. Aquello que ve allá es la Mesa Componenda, y justo al otro lado se encuentra Santa Esperancita. Ahorita volamos en arco para entrar en el ILS.”

El cielo está limpio de nubes, y la luz solar es tan intensa que el paisaje se ve en alta definición, salvo por unos bancos de neblina en el horizonte. Atraen la atención de Méndez una cadena montañosa, erizada de crispados cerros, y dos volcanes que se alzan por encima de la bruma en dirección norte: Pico Sorayón, del cual brota un penacho de humo que en días claros se puede ver incluso desde Cancún, y el Zapatazo, tranquilo pero imprevisible, que tiene la mala costumbre de entrar en erupción sin avisar al servicio de sismografía nacional. Magdalena le explica que en aquel lejano paraje se encuentra el parque nacional de Great Fucks. “Curiosa denominación”, observa Méndez.

Great Fucks“, explica Magdalena, adoptando un aire ingenuamente doctoral, “es el centro geohistórico de nuestra nación. Allí los pobladores mayas de San Mariano fueron sometidos por las tropas de Cortés en 1526 tras la batalla de la Gran Cogida, que es como se llamaba antiguamente el lugar, hecho que causó la incorporación de todo el territorio a la Colonia. Siglos más tarde, al dejar de existir el Virreinato de la Nueva España, el país proclamó su independencia y se convirtió en la república de San Mariano. Los norteamericanos nos invadieron en 1858, con el propósito de excavar aquí el canal que más tarde harían en Panamá. Pero un levantamiento popular organizado por el cura Ostolaza en la ciudad de Zapatitos, cabeza comarcal de Gran Cogida, expulsó a los gringos, y desde entonces no más llaman Great Fucks a la llanura en la que heróicos cadetes recién egresados de la academia militar del Cordón, auxiliados por voluntarios indígenas de Zapatitos, derrotaron a las tropas gringas del coronel Sucker y las obligaron a abandonar el país.”

“Interesante”, observa Méndez, “Nosotros tuvimos en España un episodio parecido, en 1808.”

“¿Lograron echar a los gringos?”

Méndez explica que en realidad se trataba de franceses. Ella prosigue: “Desde entonces los habitantes de San Mariano celebran esa efemérides como su fiesta nacional, y Great Fucks, o Gran Cogida, como se lo quiera llamar, es el monumento histórico más preciado de la República. Por este motivo nuestros dos grandes partidos, el Frente Zapatitos de Don José Luis Rodríguez Calcetín y el MUGRE, dirigido por Don Arnaldo Escalón Tacona y la licenciada Gladys Calcañar, han resuelto que ese sea el lugar para la firma de su Pacto de Concordia, con el que han de acabar -y rezo por ello a la Virgen del Empeine- tantos años de lucha fratricida. ¡Fíjese, ahora volamos sobre Mesa Componenda! ¡Aquel es el río Sequito, y a su orilla puede ver, por este orden, las haciendas de La Horma, Hebillas Rotas, Modesto Bilbao y Rancho Sonsoles!”

Grandes esperanzas, pues, para el amistoso y sufrido pueblo de San Mariano. Pero Méndez conoce el gran obstáculo: Grandes Palos es una zona controlada por la guerrilla fornicalista, grupo de extrema izquierda empeñado en restablecer, no solo en San Mariano, sino en todos los territorios de la antigua cultura maya, el statu quo anterior a la llegada de los españoles en 1526. O sea, una pandilla de tarados que bajo el pretexto de una ideología revolucionaria marxista-indigenista y campesina se dedica a aterrorizar a la población con crímenes, secuestros y extorsiones de todo tipo. Lo más gracioso es que su líder, el mítico Comandante Francisco Rebaja, ni siquiera es indio, sino hijo de una antropóloga alemana que durante los años setenta se hizo célebre estudiando a los lacandones.

El Frente Zapatitos, haciendo frente a un virulento rechazo no solo de la oposición, sino también de parte de su propio electorado, lleva años intentando negociar con la guerrilla, llegando incluso al extremo de declarar legal a su brazo político, pero solamente los días pares del mes. Fracasado el diálogo, y con el país al borde de una grave crísis económica, la unión entre los dos grandes partidos nacionales, en la que los ciudadanos de San Mariano tienen depositadas sus esperanzas, parece la opción más sensata. Solo queda ver cuál será la postura del FORNICAL, y si el Comandante Rebaja no hará una de sus jugarretas. Y en medio de este escenario falsamente idílico, llega el comisario Méndez persiguiendo a sus torvos y sigilosos cooperantes vascos.

“Ustedes los españoles son gente afortunada, señor Méndez”, dice Magdalena, buscando el cinturón de seguridad, pues el avión ha iniciado el descenso hacia el aeropuerto de Santa Esperancita. “Allá tienen un país próspero y muy lindo, que no ha vivido el drama de estar siempre viendo cómo lo empujan a la ruina un chingo de pistoleros, políticos inútiles y periodistas demagogos.”

Méndez mira a la muchacha. “Vaya”, contesta, haciéndose el distraído, “al menos, no con frecuencia…” – Publicado en Izaronews.