Der Kabarettist

La cocina diabólica

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 27 Octubre, 2007

munch.jpgExiste un fogón en el que se cuecen guisos deletéreos. No está en la oficina de prensa de ningún partido político -que ya sería bastante malo-, sino mucho más abajo, sepultado en el subconsciente colectivo de los pueblos, al que nutre con su letal ponzoña. Si la fragua de Vulcano, fabricando adargas y picas, tiene el mérito de haber llenado los Campos Elíseos de héroes caídos en combate, este infame laboratorio es el culpable de que la consulta del estomatólogo se vea atestada de hombres cuya dignidad pública fue destruida por las emanaciones de sus corrosivos preparados.

La cocina diabólica no cuece alimentos, sino que se dedica a fabricar rumores. No se sabe quién trabaja en ella, y su chef jamás admitiría haberlo hecho, porque fuera de allí es una persona respetable, un periodista, profesor o autor de discursos con una trayectoria profesional de lo más recta, que si asumió su cometido de difundir calumnias lo hizo por patriotismo, por hacer un favor a su partido político, por contribuir al esfuerzo de guerra, o simplemente por fastidiar. Su misión consiste en discurrir historias escandalosas que luego se extienden como la peste. Asi de simple.

Sabemos mucho sobre rumores y su utilización propagandística en tiempos de guerra. Se ha escrito abundantemente sobre Sefton Delmer y “Soldatensender Calais, sobre los Angeles de Mons y las ficticias atrocidades en los Países Bajos que Vicente Blasco Ibáñez inventó para desprestigiar al ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial. Por décadas enteras resonó entre los renglones de nuestra historia más reciente la voz áspera de Dolores Ibarruri amenazando de muerte a Calvo Sotelo en las Cortes, pese a que los libros de actas del Congreso no dejaron constancia de ello.

Frecuentemente los creadores de un rumor tienen más éxito del que esperaban. El bulo penetra en dimensiones legendarias, desplazando incluso a la Historia. Ante la tozudez de un público mentalmente perezoso, empeñado en creer lo que quiere y no lo que se le demuestra con hechos y pruebas, la leyenda sobrevive incluso al intento de acabar con ella por sus propios artífices.

Esto le pasó a Arthur Koestler, autor de “El Cero y el Infinito”, y uno de los pocos cocineros diabólicos de que se tiene noticia -por haberlo revelado él mismo-. Por encargo de un chingo de delincuentes de la política que entonces se hacían llamar a sí mismos la Komintern, Koestler inventó la leyenda de que el Reichstag había sido incendiado por los nazis, y pese a que él mismo lo confiesa, lo escribe y lo firma de su puño y letra, aun hoy el público y más de una enciclopedia se niegan a aceptar lo evidente, establecido desde un principio por el atestado policial y las pruebas periciales que llevó a cabo la judicatura prusiana en compañía del propio reo: que el Parlamento Alemán ardió por iniciativa propia de un perturbado mental llamado Marinus Van der Lubbe.

La atroz parrilla de las mentiras funciona también en la Piel de Toro, y con intensidad verdaderamente latina. Inventáronle negocios fraudulentos, amantes de uno y otro sexo, hijos ilegítimos y cosas peores a buen número de políticos, empresarios y profesionales de las tablas y del plató. Y no hablemos de Euskadi, tierra agitada por las pasiones de la política. Especialmente infame fue aquel rumor que pretendió casar a la viuda de Sabino Arana con un guardia civil, y que no contento con ello hizo surgir nueve hijos de este segundo matrimonio. Un siglo después todavía hay bobos que se lo creen, incluso en el PNV. Pero nadie ha sido capaz de hallar en ningún Registro Civil las certificaciones de nacimiento. Y mira que abultan.

La cocina de los rumores no distingue tirios ni troyanos; en el arte de la infamia no hay medias tintas. Se trabaja a jornada completa, y todos son clientes, proveedores u objetivos de la insidia. Y asi han venido saliendo nuevas recetas todos los años: Felipe González liado con la nieta de Franco, y Carlos Iturgáiz con la novia de Miguel Angel Blanco. Juan Mari Atutxa llevado en andas todas las mañanas hasta la sauna por dos fornidos agentes de la Etzaintza, para disipar los efectos de su alcoholismo crónico antes de iniciar su jornada laboral en la Brigada Móvil… ¡Qué me dices! ¿Ya será verdad todo eso que cuentan?

¡Cómo no! Por favor, no nos estropeen la diversión. ¿Sabían ustedes que el Lehendakari Ibarretxe padece trastorno bipolar? Han encontrado en la basura de su residencia las cajetillas de los fármacos. ¿Quién? Mi primo, que nunca miente. Cuando recuerde su número de teléfono le llamamos y él mismo te lo podrá confirmar… ¿Y que Rajoy es homosexual, pero Aznar le obligó a casarse antes de hacerle ministro? Parece increíble, pero tiene que ser cierto. Lo dicen en la cocina. Y además, lo vio ese primo mío, Testigo serio y de confianza. Si quieren vamos a verle. El les dirá que no miento. ¿Cómo? ¿Que dónde vive? No lo recuerdo, hace tiempo que se mudó y desde entonces no ha escrito…

¡Oh, cocina fantástica! ¡forja de embustes, catálogo de la ignominia, lonja de infamias que hace perder el sueño a los que injuria, y el norte a honrados gacetilleros, si es que alguna vez los hubo! ¿Cuándo se apagarán tus fuegos sulfurosos? ¿Cuándo dejarás de inventarle amantes homosexuales y prevaricaciones a todo aquel que temes, envidias o simplemente detestas? Pero ándate con cuidado, furriel de la tergiversación. Cada una de las fechorías que cometes nos permite ir afinando el trazo de tu perfil psicológico. Muy pronto sabremos quién eres e iremos por tí. Estamos seguros de no habérnoslas con un simple tragameriendas ni con un bloguero de aluvión, aunque trabajes a destajo. Sabemos que no fuiste tú a quien se le ocurrió la garrulada de Ricky Martin en el armario. Tú paraces tener más categoría.

El reflejo de la cultura clásica en tus infames pedidos te delata: ¿Quién, si no, habría sido capaz de imputar a Josep Borrell, hace años, una ficticia relación homosexual con el presentador Toni Cantó, de no haber leído antes “Las Memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar? ¿Y qué otro que no se haya deleitado con los versos de Safo podría, al estilo de la sublime poetisa de lesbos, fabular toda esa colección de esponsales exóticos de la Vicepresidenta del Gobierno con modelos, literatas y presentadoras de televisión? Pero te falla tu buen gusto -o tal vez asi lo quisiste, para joder más-: no los difundes mediante una buena antología lírica, como sería lo más digno, sino en blogs de fútbol y motociclismo, donde se concentra la gente vil y sin instrucción.

Cocinero del pavor, pesadilla que inspiró aquel famoso cuadro del grito de Edvard Munch: ¿qué próximo sacrilegio, qué postrer aborto informativo sacarás del horno, trinchado en tu espetón? Espera, déjame adivinar: algo relacionado con el Lehendakari Ibarretxe y el Caballo de Troya. O mejor aun, Josu Jon Imaz dirigiendo una gran empresa española como Telefónica o Repsol, más en recompensa a sus buenas intenciones que a los servicios prestados. Lo mismo da. Para entonces te habremos cogido. ¿Nos apostamos algo? Vete buscando un abogado.- Publicado en Izaronews.

Vergüenza ajena

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 23 Octubre, 2007

Esta es Ana Urchueguía, alcaldesa del PSOE en Lasarte Oria, exhibiéndose ante los vecinos de la comunidad rural nicaragüense de Somoto, compuesta en su mayoría por aparceros y campesinos pobres, con todos los atributos de la villanía que vemos en las telenovelas sudamericanas: una apoteosis de sobreactuación vulgar, despotismo caciquil, ordinariez y ausencia absoluta de formas.

En la página web del municipio de Lasarte-Oria se la ve mostrando la pose de un típico servidor público vasco, formal, digna, con el plumín en ristre preparado para firmar, hablando al visitante de los adelantos urbanísticos de su pueblo, de las bondades ecológicas y paisajísticas del lugar y del Convento de las Brígidas. Quienes la conocen bien de este lado del mar siempre han hablado de ella como una de las más dignas, leales y valerosas representantes del constitucionalismo en la tierra vasca. Pero las cosas no siempre son lo que parecen.

¿Tanto cambia a una persona un vuelo transatlántico? Puede ser. Cuando está en la Piel de Toro, Felipe González se deja ver en la Casa del Pueblo estrechando la mano de amas de casa y obreros jubilados. Pero en tierras de la Serpiente Emplumada se dedica a diseñar bisutería y alternar con gobernantes corruptos y ricachos de la peor laya.

Con socialistas como estos no se necesitan capitalistas. Existe otro video en el que se ve a Ana Urchueguía repartiendo a voleo, como en una tómbola o un programa televisivo, fondos procedentes de la Cooperación Internacional. No lo pongo en mi blog porque es de vergüenza ajena. Pero para quien desee verlo, he aquí el enlace.

En Lasarte-Oria están de suerte: esto es el Primer Mundo, y nuestro nivel de desarrollo social, nuestros criterios de corrección política y la presión de los medios impiden que un gobernante nos trate de la misma manera que a unos campesinos de Nicaragua. Pero entiéndase que si no lo hacen es porque no pueden, y no porque no quisieran.

Los Hijos del Sol

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 8 Octubre, 2007

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Mi amigo Mauricio ha regresado inesperadamente de Puerto Rico, y sus primeros movimientos –comprarse un piso en Torrevieja- despiertan mi curiosidad, de modo que la primera vez que quedamos para comer juntos decido preguntárselo. Nos reunimos en uno de esos restaurantes anónimos del Ensanche, dirigidos en plan empresa familiar, que no salen en ninguna guía gastronómica, y en los que todavía hacen comida casera. “¿Pero qué os ha pasado en Puerto Rico, hombre de Dios?”.

“Nada… en el sentido más literal del término”, explica él, haciendo una señal convenida a la camarera para que traiga el vino al que solamente los clientes especiales tienen acceso. “Allí no había nada que hacer. Mucho Lehendakari, mucha misión de la Cámara de Comercio… Pero a la hora de la verdad te quedas asomado a la ventana, abandonado por todos aquellos tipos de traje y con barbita bien recortada que te prometieron la luna. Solo quedan los becarios de Acción Exterior y un par de vivos para sacarte las perras. Nos ha pasado igual que en Cuba. Allí nos empleamos a fondo para quedarnos como estábamos. Es lógico: se trata de sitios en los que nada funciona, no hay seriedad, ni una administración eficaz, ni ganas de trabajar. No saben lo que es la puntualidad, y de la gente que va allí desde Euskadi tampoco te puedes fiar. En lo único que piensan todo el día es en pasarlo bien, ir a la playa y echar polvos. Los únicos que lo han hecho bien y han sacado tajada son unos amiguetes de Madrazo que llevaban coches de segunda mano para los altos funcionarios del Partido, haciendo ver que se trataba de material rodante para hospitales, centros de investigación y otras dependencias públicas.” Hace una pausa antes de concluir, melancólico, en su pose habitual: “Antes no pasaba esto; todo era distinto…”

Mauricio, al igual que Julio César, es de los que se lamentan no por las pérdidas económicas, sino por el tiempo perdido, por la juventud desperdiciada y por los buenos tiempos que no volverán –y que muchas veces ni siquiera existieron-. Después de un breve periplo por su constelación de melancolía vuelve a poner los pies en el frio y prosaico astro de la objetividad para explicar lo del apartamento en Torrevieja.

“Están muy baratos. Si te dijera cuánto he pagado por él no lo podrías creer.”

“Por supuesto que te creería: aquello está en venta, no hay más que gangas por todas partes. Juan de Etxano, por ejemplo, vio venir el toro hace dos o tres años y vendió su buhardilla y ha invertido el dinero en unas mejoras del baserri. Aunque muchos no quieran verlo, esta es la forma correcta de hacer las cosas hoy en día”.

Efectivamente, los vascos están descolonizando la zona. (Señal inequívoca de que los prósperos y rugientes años del Ladrillazo han llegado a su fin). Pero a mí lo que me intriga no es lo que le haya podido costar el piso, sino para qué lo quiere. De repente me doy cuenta de que puedo estar cometiendo una idisculpable falta de tacto. “Lo siento, Mauricio.”, le digo, “Olvida lo que he dicho. No es asunto mío ni de nadie lo que haces en tus ratos libres”.

El me lanza una mirada furibunda:

“¡No seas borrico! ¡No es para eso! ¡Como si a mi edad y con mis kilos uno pudiera! No señor, hay que reservarse para otros placeres que realmente merecen la pena, al menos para todo buen euskalherríaco que se precie…”

Dice estas últimas palabras ensanchando las ventanas de la nariz y encajándose la servilleta en el cuello de la camisa mientras llega un primer plato a base de patatas Arrantzale, su gran amor. Con un dedo en alto impone silencio mientras una camarera colombiana nos sirve el entrañable guiso. Cuando ella se marcha acerca la silla y, bajando la voz, me dice:

“El piso no es para quedar con ninguna chorba, sino mi base de operaciones. Estoy metido en un negocio cojonudo, que me obligará a permanecer en el Sur durante largos períodos de tiempo. Quiero hablarte de él, porque vas a tener que acompañarme a Austria para buscar proveedores.”

“¿Proveedores de qué?” pregunto yo con la boca llena, y él responde: “De células fotovoltaicas. Me he propuesto levantar en la Comunidad Valenciana uno de los mayores parques solares de España, con una potencia instalada de veinte megavatios”.

En plan de coña hago ademán de quitarme la boina ante él, pero Mauricio explica que no hay razón para elogiar su espíritu emprendedor. Aquello es dinero seguro, ya que por ley, concretamente en virtud del Real Decreto 1633/2000 de 29 de septiembre, las compañías eléctricas están obligadas a comprar a un precio fijo toda la electricidad que una planta genera mediante energías renovables. Otro Real Decreto, el 436/2004, establece un período de 25 años para dicha retribución a precios invariables y actualizados en función del coste de la vida, con la posibilidad de una prórroga por otros diez años. En total estaríamos hablando de un grifo de cash-flow que puede permanecer abierto durante treinta y cinco años. “Será mi pensión de jubilación” dice con un pícaro guiño. “Se trata tan solo de hacer números y mantener los costes bajo control. Los austríacos están muy avanzados en la fabricación de paneles solares”.

“De acuerdo, Mauricio”, replico yo, “Pero hay algo que no entiendo: la ley establece que ese precio fijo se aplica solo a plantas con una potencia máxima de 100 KW, y no a esa monstruosidad que piensas instalar”.

“Eso también lo tengo resuelto: voy a montar el sistema a base de módulos de 100 KW. Aunque funcionarán juntos en el mismo polígono industrial, cada uno de ellos formará parte de una minicentral solar gestionada por una empresa independiente. Habrá un total de doscientas sociedades –o las que hagan falta-, denominadas, por ejemplo: BilboSolar001, BilboSolar002… etc. Como si fueran el backup de un disco duro. Dos notarios de Alicante se encargarán de todo el trámite, aplicándonos un descuento por pedidos de gran volumen.”

“Todas ellas”, concluyo, “dependientes de la matriz BilboSolar-Holding con domicilio social en Torrevieja”.

“Exactamente”, responde Mauricio, dejando la cuchara pulcramente apoyada sobre al plato la cuchara y rascándose pensativo la sien. “Pero ahora que hablamos de todo esto, tal vez no fue buena idea comprar un piso. Al paso que van los precios en Torrevieja quizá me habría convenido esperar un poco más y hacerme con todo un bloque de oficinas.” – Publicado en Izaronews.