Der Kabarettist

Sucedió el 20 de julio

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 23 Julio, 2007

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Asi se titula una película del año 1955 dirigida por G. W. Pabst sobre el fallido intento de asesinar a Hitler en su cuartel general de Rastenburg, del cual se cumple ahora el 63º aniversario. El tema ha sido tratado en varias ocasiones posteriores, específicamente en 2004 con un filme sobre la vida del conde Claus Schenk von Stauffenberg, “Operación Valquiria” y también en un proyecto inminente que ha de llevar el mismo título y que se encuentra en candelero, al haberse opuesto Berthold Schenk von Stauffenberg, hijo del militar que colocó la bomba a los pies del dictador nazi, a que el papel de su padre sea interpretado por un miembro de la Iglesia de la Cienciología como Tom Cruise.

El atentado del 20 de julio de 1944 ha sido siempre objeto de circunspecta conmemoración en la República Federal de Alemania, como símbolo de una corriente subterránea de resistencia contra el nacionalsocialismo que unió en un objetivo comun a un número de colectivos sociales enfrentados al régimen hitleriano: desde los partidos políticos a los sindicatos, pasando por la Iglesia, los intelectuales y el ejército que, a través de Stauffenberg y su círculo de conspiradores, fue el artífice material del atentado.

El 20 de julio vendría a ser por lo tanto algo asi como una especie de salvavidas moral del pueblo alemán durante la etapa más oscura de su historia, la prueba de que pese a todo lo que se haya dicho sí existió una resistencia efectiva contra Hitler. Todos los años constituye motivo de reflexión sobre lo pernicioso del poder sin límites y la fragilidad del Estado de Derecho, actualmente puesta de manifiesto merced al recorte de libertades ciudadanas decretado por algunos gobiernos en nombre de la lucha contra el terrorismo internacional.

Sin embargo, el 20 de julio como gesto de autorrealización ética en medio de un régimen político criminal no es más que un mito, algo que puede resultar conveniente a efectos educativos, pero que obedece más a unos buenos deseos fraguados a posteriori, en el entorno moralizante y pequeñoburgués de la República de Bonn, que a las circunstancias del momento, dominadas por el salvajismo y las necesidades extremas de la guerra, y que no pasa de ser, dicho en términos algo crudos, un montaje institucional. La investigación histórica demuestra que en las motivaciones de los conjurados hubo menos altruismo del que se supone.

No es fiel a la realidad, para empezar, la noción de un ejército alemán y de unos mandos que actuaban por sentido del deber, disciplina militar y patriotismo, y que jamás se contaminaron de la ideología nacionalsocialista. El estudio de los diarios personales y las cartas remitidas desde el frente demuestran que tanto la tropa como la oficialidad estaban muy fanatizadas, y que compartían los objetivos ideológicos del régimen respecto a la lucha contra el bolchevismo internacional.

Cuando tuvo lugar el atentado contra Hitler las tropas anglonorteamericanas, recién desembarcadas en Normandía, avanzaban para liberar París. La situación era desesperada en el frente oriental, donde tras el desastre de Stalingrado una sucesión de reveses militares había obligado a retroceder a la Wehrmacht en poco más de un año desde Kursk hasta la frontera rumana. Las peores derrotas habían tenido lugar por culpa de la tozuda negativa del Führer a replegarse a posiciones defensivas más ventajosas. Hitler, por motivos de prestigio personal, quería una estrategia basada en el ataque. A esta absurda exigencia se debe también el tardío despliegue operativo del caza a reacción Messerschmidt Me-262 y la detracción de importantes recursos desde las fábricas de aviones hacia el desarrollo de las espectaculares pero poco eficaces bombas volantes V1 y V2.

Los generales estaban cansados de la ineptitud de la cúpula política, de una constante e intolerable sangría de hombres y recursos, de las destituciones arbitrarias de oficiales de alto rango para reemplazarlos por pelotas incompetentes del régimen, y de la intromisión de Hitler en cuestiones estratégicas, haciendo valer su criterio intuitivo por encima de las consideraciones técnicas del mando militar. Seguramente en algún momento pensaron que las posibilidades de terminar la guerra en condiciones favorables para Alemania eran mayores replegándose hacia la frontera del Reich, con un frente más corto y más fácilmente defendible con los efectivos supervivientes de la campaña de Rusia. El principal obstáculo era Hitler. Por ello decidieron matarlo.

Prescindiendo de sus verdaderas motivaciones, el 20 de julio de 1944 fue un acto de heroísmo simbólico y del todo inútil. Paradójicamente se puede decir que su fracaso resultó muy positivo para las generaciones posteriores. El objetivo de los aliados no era el fin del régimen nacionalsocialista, sino el aniquilamiento total del poder militar y político del Reich. La eliminación de Hitler no habría cambiado en absoluto el resultado de la guerra. De haber tenido suerte Stauffenberg en su intento de magnicidio, se habría creado una nueva “Dolchstosslegende” como la del año 1918. Millones de personas creerían ahora que la derrota de Alemania no se había producido en el campo de batalla contra enemigos en aplastante superioridad material y numérica, sino como resultado de una vil traición. La República de Bonn habría nacido tan endeble y aborrecida como su antecesora de Weimar, y la extrema derecha, que nunca ha pasado de ser un fenómeno marginal, tendría en la actualidad una fuerza tremenda, tanto en Alemania como en el resto de Europa.- Publicado en Izaronews.

500 caballos para una sola burra

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 20 Julio, 2007

A comienzos de julio se reunió en la ciudad alemana de Hassefelde -Harz- la comunidad europea de fans de la Boss-Hoss, una moto sobredimensionada al lado de la cual la Harley Davidson queda reducida a poco más que una bicicleta con motor auxiliar. Esta máquina, con un peso en vacío de 600 kilogramos, es capaz de desarrollar, gracias a su motor V8 en línea de 502 caballos de potencia, el mismo reprise que un avión a reacción durante el despegue. En línea recta es capaz de dejar atrás a una Kawasaki de competición.

Boss Hoss fue desarrollada por el ingeniero aeronáutico estadounidense Monte Warne, que se ha hecho de oro atendiendo a las necesidades de autorrealización de una comunidad de moteros formada en torno a la legendaria Chopper y otros monstruos mecánicos por el estilo: estética contestataria a base de pantalones de cuero, botas recias y cascos nazis de la Segunda Guerra Mundial, pero solo para gente de posibles -la moto cuesta más de 45.000 euros-, con cuerpos adaptados a las dimensiones del vehículo mediante una dieta a base de esteroides y cerveza de barril. En este mundo no existe la paridad entre sexos, sino un machismo ingenuo y pragmático: la chica -a no ser que sea propietaria de la cabalgadura- está para llevarla atrás. Viste pantalones ajustados, se encarga de cuidar los cascos cuando su pareja discute con los colegas sobre mejoras del par motor, cigüeñales rectificados, tomas de acoplamiento para la botella de óxido nitroso y otros temas de gran interés para el gremio, y se la conduce, a través de este pintoresco y poco sofisticado inframundo, con una palmadita en el culo y un lacónico “vamos”.

Boss Hoss también tiene sus defectos: esta moto se hizo para fardar, no para la vida cotidiana. Su descomunal potencia la hace poco estable en carretera, sobre todo con el firme mojado: su ancha rueda trasera derrapa peligrosamente en cuanto pisa los charcos. Por no hablar de la seguridad. El físico André Bresges, de la Universidad de Duisburg-Essen, ha llevado a cabo una serie de experimentos con un tomógrafo de resonancia magnética adaptado a un simulador de conducción de automóviles y motocicletas. Con este dispositivo se ha podido averiguar que a altas velocidades el córtex del conductor reduce su actividad en favor del cerebelo, una zona más primitiva del sistema nervioso central (también llamado “cerebro reptil”) que se encarga de regular funciones básicas, y en la que las consideraciones de moral y sentido comun no tienen lugar.

En otras palabras: cuando acciona el acelerador a fondo, el conductor de un vehículo -de dos o cuatro ruedas- se pone en una especie de piloto automático en el que, al igual que una lagartija, será capaz de reaccionar con una rapidez extraordinaria ante estímulos externos, utilizando para ello la parte más arcaica y menos investigada de su cerebro.

En este video de Google se puede aprender más sobre la moto Boss Hoss y su inspirado creador.

La doctrina Imaz

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 17 Julio, 2007

imaz.jpgEs pronto para entrar en valoraciones del polémico artículo de Josu Jon Imaz en el Correo Español. En mi particular opinión son dos los aspectos relevantes a destacar: en primer lugar la doctrina Imaz, en lo que respecta a eso que llaman el “problema vasco”, supone una inversión de todos los planteamientos sostenidos hasta la fecha por diversas corrientes nacionalistas. El discurso del Lehendakari, que es el discurso tradicional de su partido, sostiene que la solución al problema político de Euskadi antecede, o cuando menos es paralela, al problema del terrorismo. En la lógica de Imaz es todo lo contrario: ETA ha de desaparecer para que la sociedad vasca se normalice y posteriormente se pueda tratar en condiciones de libertad y de ausencia total de la violencia de todas las cuestiones relacionadas con la vertebración política e institucional del País Vasco.

En segundo lugar encuentro trivial la opinión, muy extendida últimamente, de que Imaz esté cortejando al Partido Popular del País Vasco. Los grandes partidos nacionales como el PP y el PSOE carecen de política propia en Euskadi, limitándose a actuar como simples sucursales de sus homónimos a nivel estatal. Josu Jon Imaz no hace guiños a los acrónimos, sino que se entiende directamente con Madrid, gobierne quien gobierne. Más allá de esta política de conveniencias, se podría extraer de su escrito la impresión de que desde Sabin Etxea se está dando por finalizado el ciclo del PSOE en el poder, y con él la Era Zapatero. De otro modo no resulta fácil de entender un rechazo como este, amable pero resuelto, de la política antiterrorista del gobierno español, ni que se esté haciendo entre líneas esa apuesta tan decidida por el nuevo caballo vencedor: un señor de Pontevedra llamado Mariano Rajoy Brey, futuro Presidente del Gobierno de España.

El artículo de Josu Jon Imaz, cuya transcripción se puede leer en Izaronews, no es una ocurrencia de fin de semana. Lo que se expone en él, utilizando palabras que parecen colocadas en el texto con la ayuda de un micrómetro, es para el largo plazo. La repercusión mediática ha sido calculada y tenida en cuenta de antemano. El texto está generando una previsible expectación en todos los ámbitos, y severas críticas entre las filas del nacionalismo, donde pone de manifiesto la existencia de tres frentes diferenciados: por un lado el sector tradicional de Egibar y Arzalluz, por otro la corriente renovadora de Imaz y finalmente la postura del Lehendakari Ibarretxe, al que la intervención de Imaz deja en una situación delicada.

Este es un debate interno, cuyas consecuencias no se podrán evaluar en tanto no se haya resuelto en el seno del propio nacionalismo vasco. Por el momento se le puede atribuir el mérito de haber generado un útil e interesante intercambio de opiniones ideológicas y políticas.

Vacaciones en León

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 17 Julio, 2007

Constitución del gobierno municipal en Valderrey

Dando una réplica a la epopeya ruralista iniciada por César Calderón en su blog, acabo de pasar unos días de descanso en tierras de León, donde me satisface comprobar que en algunos pueblos próximos al Camino de Santiago existen condiciones para superar el proyecto Aldeacentenera en la Sociedad de la Información. En realidad ya he estado allí muchas veces, porque es tierra de ancestros. Este verano estuve un fin de semana a finales de junio, donde tuve oportunidad de asistir a la constitución de dos gobiernos municipales, uno del PP en San Justo de la Vega y otro del PSOE en Valderrey, cabezas de partido desde las que se gobierna una docena de pueblos situados entre Astorga y La Bañeza.

Pocos días más tarde volví para quedarme una semana entera en el pueblo de mi madre. Breves vacaciones apartadas del esquema consumista y móvil de la modernidad: espacios abiertos, largas excursiones a pie y en bicicleta (que incluye la faena previa de limpiar, engrasar, ajustar mecánicamente las máquinas y reparar las ruedas pinchadas) y refrigeración a base de energías limpias (el socorrido, eterno y españolísimo botijo). Y esto no quiere decir que aquello esté atrasado con respecto a la ciudad. Todo lo contrario. El pueblo (Celada de la Vega) dispone de calles asfaltadas, viviendas modernas, ambulatorio, casa de cultura, complejo turístico con habitaciones y piscina e incluso aeropuerto para ultraligeros, ahora por desgracia abandonado. También es conocido por su producción tradicional de embutidos y quesos, parte de la cual se exporta a otros países de la Unión Europea. Por cierto, en esta parte de España se come muy bien y por poco dinero. Tengo en mi poder los recibos de algunos restaurantes y albergues del Camino de Santiago para dar fe de ello.

Durante esos días, al igual que otros años anteriores, estuve siguiendo la actualidad de Castilla-León, aquejada en la actualidad por un doble problema que amenaza a la economía agraria de la zona y a la reputación de la clase política: la tularemia y la invasión del topillo, animal identificado como reservorio de la enfermedad. Por lo demás, el abandono del campo ha hecho que la vegetación típica del país (pinos, encinas, zarzas, matorrales) prolifere incontroladamente, formando hábitats ideales para la vida animal. Cantidades extraordinarias de pájaros escandalizando desde que sale el sol, cigüeñas en todos los campanarios, conejos y liebres, erizos, zorros, corzos e incluso jabalíes. Y la mayor sorpresa de todas, que resultará muy grata para los defensores de la ecología: ¡Las ranas han vuelto! Las creíamos extinguidas desde que aquel hongo acuático comenzó a diezmarlas hace años. Pero se las han arreglado para sobrevivir, y ahora vuelven a poblar ríos y charcas. Son de buen tamaño y tienen voces fuertes. Se las oye cantar a un kilómetro de distancia.

La naturaleza posee un poder y una capacidad de recuperación extraordinario que puede ser muy útil al hombre si nos esforzamos por la conservación de las hábitats naturales. Yo creo que este, y no el cambio climático -que de todas maneras no está en nuestra mano evitar-, es el problema más importante del siglo XXI.

Especial mención merece el ayuntamiento de Valderrey, que agrupa a nueve localidades con un total de 600 vecinos, y que pese a su escasez de recursos económicos y humanos ha sido capaz de establecer una política de suelo industrial y de crear un polígono de empresas en los alrededores de una antigua estación de ferrocarril, no lejos de donde estuvo situada la casa solariega del poeta leonés Leopoldo Panero. Valderrey es también uno de los pocos municipios de esta zona que dispone de un telecentro para el acceso público a Internet. Su alcalde es panadero en Castrillo de las Piedras, y al igual que su padre, hoy jubilado, lleva todos los días hogazas, bollos y roscones a todos los pueblos de alrededor (En la foto: constitución del gobierno municipal de Valderrey el 16 de junio de 2007).

Preguntas

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 7 Julio, 2007

socrates_louvre.jpgNo nos damos cuenta, pero la mayor parte de nuestra vida consiste en nadar a favor de la corriente. Nuestra zozobra existencial y la sensación de estar perdiendo el tiempo proceden en gran medida de este hecho. ¿Podemos elaborar un análisis forense de esta trágica circunstancia, no por ubicua menos peculiar? Aunque parezca difícil de creer, no estamos atrapados del todo. Con solo plantear la pregunta ya hemos comenzado a entender el problema. Hace poco me encontré en la estación con un antiguo profesor de Filosofía, y al verle me dio por recordar algo que él siempre decía en sus clases: que lo importante no son las respuestas, sino las preguntas. La preguntas preceden a las respuestas de la misma forma que la acción al pensamiento -una verdad incuestionable, ya que incluso para llevar a cabo la más trivial de las reflexiones resulta necesario un acto de voluntad, y no menos movilizar partes del propio cuerpo: glóbulos rojos, azúcares, dopaminas e incluso los músculos que mueven las cejas y el mentón-. Habiendo preguntas y acción después podrán venir o no el pensamiento y las respuestas. Pero si no hay preguntas ni acción, podemos estar seguros de que acto seguido no habrá nada más.

El ser humano va en busca de respuestas sin saber a qué interrogantes concretos. Esta actitud es fomentada por el entorno y los medios. Desde que amanece se nos somete a un bombardeo continuo de asertos, contenidos, consignas, dogmas, mandatos, slogans publicitarios, exhortaciones, confidencias y demás, cuyo objeto no consiste tanto en satisfacer nuestras necesidades de orientación como en encauzarnos en el gran río de la vida, como si fuéramos troncos que unos leñadores llevan flotando cauce abajo hasta la serrería. Esto, naturalmente, no nos satisface. Tenemos la sospecha de que alguien nos está tomando el pelo, pero no podemos demostrarlo.

Las preguntas no solo sirven para dar una buena clase de Filosofía, sino también para articular un discurso mental sano en la vida cotidiana. Todas esas falsas respuestas que nos llegan no son las que necesitamos; algunas de ellas puede que sí, pero solo por azar. ¿Cómo vamos a tener respuestas de calidad si todavía no hemos hecho las preguntas que realmente nos interesan? Intentémoslo. Bastarán unos cuantos ejemplos para darnos cuenta, por el contraste, de lo poco que aprovecha todo ese alud informativo que pasa por nuestro lado como el agua junto a los troncos que navegan río abajo.

¿Hay algo importante para hacer hoy? La cosa no va mal. Con una sola pregunta hemos puesto orden en nuestra agenda. Sigamos: ¿me llegará el dinero a fin de mes al ritmo actual de mis gastos? Ahora tenemos algo más de control sobre nuestras finanzas particulares. Seamos ambiciosos: ¿en qué estaré trabajando dentro de diez años? ¿cuánto me aprovechan los libros que leo o dejo de leer? ¿es esta persona la pareja definitiva, junto a la cual pasaré el resto de mi vida? ¿Realmente sé lo que quiero hacer…?

Démonos cuenta de lo importante que es la herramienta que acabamos de descubrir. Su eficacia no reside en saber que la tenemos a nuestra disposición, sino en hacer uso de ella con asiduidad. También sirve para gobernantes y gestores de todo tipo. Las cuestiones políticas no se dirimen en función de axiomas ideológicos, táctica de partidos, propaganda y disputas improductivas acerca de lo que se dijo en la legislatura anterior, sino considerando los grandes interrogantes que tienen que ver con el sentir colectivo: ¿Qué quiere el país en realidad: trabajo, vivienda, paz? ¿Estado o globalización? ¿Podemos seguir como hasta ahora? ¿Será necesario un cambio? ¿Qué es lo que habrá que cambiar?

La clave está en las preguntas. Antes de ir en pos de la respuesta, o de saber siquiera si existe una respuesta, la pregunta, en el momento de surgir, ya ha cambiado nuestra percepción de la realidad. Si la respuesta es América, la pregunta es Colón. Y si no, que se lo pregunten -nunca mejor dicho- a Sócrates, ese filósofo de la Antigüedad que probablemente sea el pensador que, después de Jesús de Nazaret, más haya influido en el desarrollo de la cultura occidental. Fijémonos sobre todo en que estamos hablando de un hombre que no dejó ningún sistema de pensamiento estructurado, ninguna doctrina, y tampoco ningún libro. De hecho en toda su vida jamás escribió una sola línea. El solamente hacía preguntas.- Publicado en Izaronews.

¡Comerciales al ataque!

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 1 Julio, 2007

telcom.jpgYo no sé si esto les habrá sucedido alguna vez; a mí me pasa dos o tres veces al mes por término medio. Resulta que uno está tan tranquilo trabajando en su próximo artículo, cuando de repente suena el teléfono. Uno lo coge, y al otro lado de la línea una voz de hombre o de mujer con acento extranjero –casi siempre latinoamericano- se anuncia como comercial de Telefónica.

En casa tengo una línea de Telefónica y otra de Euskaltel (mi solución particular para implementar el acuerdo bilateral con el Estado – ¡Que aprenda ese Ibarretxe!). La línea de Euskaltel la contraté hace un par de años, substituyendo a una anterior de Telefónica y conservando el número. Los “comerciales” de Telefónica llaman por las dos, indicio de que la base de datos que utilizan debe estar desfasada. También me incordian a través del móvil (Movistar – Aquí me declaro centralista desde que me dí cuenta de que Euskaltel no tenía cobertura en el metro de Bilbao).

Lo primero que hace el comercial es apabullarte con una retahíla de información sobre ofertas de ancho de banda, tarifas planas, bonos de llamadas, etc. Mientras escuchas la atangada cantinela, sin hacerle demasiado caso, pasan por tu cabeza algunas preguntas que con algo más de tiempo te llevarían a plantear reflexiones en torno a la globalización: ¿es posible que tengan call-centers en América Latina, para ahorrar costes salariales, y que hayan habilitado circuitos punto a punto con la red de telefonía española para darnos la tabarra con todos estos servicios tecnológicos tan sofisticados como prescindibles?

Un individuo con acento magrebí llamó para ofrecerme pasar mi ancho de bando ADSL de uno a tres megabits por solo un euro más en la factura mensual. También dijo que me “regalaba” un antivirus, e insistió en explicarme cómo funcionaba. En otra ocasión una mujer, argentina o uruguaya, intentó subirme el ancho de banda hasta veinte megas por la mitad de precio; le colgué sin contemplaciones cuando intentó sonsacarme, con exhortaciones agresivas y descorteses, un número de cuenta bancaria para hacer no sé qué pagos. Y asi todo el rato.

El último llamó hace un par de días, un latinoamericano que se presenta como comercial de Movistar sorprendiéndome en el Corte Inglés mientras hacía cola en la caja del supermercado. Su oferta: Don Francisco, cambie a otro de nuestros sistema de tarifas y ahorrará dinero. Mi contestación: no, gracias. No me compensa. Gasto muy poco en móvil, de hecho lo llevo encima para que los clientes puedan localizarme, no al contrario… Por lo demás estoy muy satisfecho con el servicio de la compañía, que sin ser nada del otro mundo sirve perfectamente para lo que yo espero de ella. Aquí hay un usuario que no se queja: sin duda no le va a creer, pero de todas formas dígaselo a su jefe.

Aguardaba a que mi interlocutor se despidiera cortésmente, pero tras una breve pausa volvió a la carga, insistente, zalamero, casi empalagoso, y no una, sino hasta cuatro veces a medida que yo enumeraba mis objeciones, intentando rivalizar en marrullería con él. El sudamericano comenzaba cada una de sus tentativas con un modelo de Milton (frases que no dicen nada, pero con las que todo el mundo tiene que estar conforme) como: “sí, pero si usted me lo permite, estará de acuerdo en que…”

Conocía mi nombre y las señas de mi negocio, pero curiosamente no mi nacionalidad. Nunca supe hasta dónde quería llegar porque me estaba acercando a la caja registradora, y de todos modos encontraba más interesante intercambiar saludos con mi dependienta favorita, algo entrada en años pero de un buen ver insuperable. Yo estaba convencido de que no era un comercial, debido a su anómala machaconería. Un vendedor que se precie no se entretiene en roer el hueso, porque sabe que el tiempo que gasta con un cliente difícil lo puede emplear estableciendo otros contactos, incrementando asi sus posibilidades de éxito. Posiblemente iba tras el número de mi tarjeta de crédito o el PIN de mi móvil.

Una llamada al servicio de atención de Telefónica -¡Hurra, esta vez el sistema automático de voz funcionó a la primera!- me ha permitido averiguar que efectivamente la empresa emplea comerciales extranjeros, los cuales llaman incluso desde sus países de origen –el tipo con acento árabe era por lo tanto genuino-, pero que los de otras compañías también se suelen presentar como vendedores de Telefónica. Y respecto a intrusos y posibles intentos de estafa, ninguna información disponible. Hay que saber qué producto concreto se oferta para saber si es legítimo o simplemente una tangana.

Si quería una confirmación de los intentos de timo debo confesar que me sentí decepcionado. En todo este asunto resulta fastidiosamente difícil separar el trigo de la granza. Se me ocurre pensar que a la larga no es bueno para una empresa el que exista una falta absoluta de claridad en este sentido respecto a sus campañas comerciales. Algunos incautos se dejarán convencer, pero el que tenga algo de juicio no se molestará en distinguir entre amigos y enemigos: declarará la guerra a los vendedores de servicios telefónicos vengan de donde vengan, a los auténticos y a los falsos.

Al igual que un ciudadano de la Commonwealth estoicamente arengado por Churchill, luchará contra ellos sin cuartel en el auricular y en la puerta de su casa, en los despachos y en la calle, en los pasillos de su empresa y en las cafeterías, incluso en playas, carreteras y cobertizos de heno, si llega el caso… ¡O ellos o nosotros, coño! ¿Qué otro remedio nos queda? – Publicado en Izaronews.