Der Kabarettist

Temporada de rebajas en la economía alemana

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 19 Enero, 2007

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Publica el semanario alemán “Der Spiegel” en su antepenúltimo número del año 2006 un inquietante artículo de portada sobre el último grito en finanzas: los Private Equity Funds, una modalidad de inversión que ha cobrado auge tras el derrumbe general de los mercados a comienzos del nuevo milenio, y que está teniendo enormes repercusiones en la estructura económica y empresarial de los países desarrollados.

¿Cómo funciona? Ingentes masas de capital, procedentes de los fondos de pensiones (como por ejemplo Calpers, que gestiona el ahorro para el retiro de los funcionarios de California), las compañías de seguros o las grandes fortunas particulares, recorren el mundo en busca de empresas de todo tipo que se puedan adquirir a precios de ganga. A partir de aquí los límites los ponen la imaginación y un ordenamiento jurídico con bastantes huecos aprovechables.

El primer paso consiste en aumentar los beneficios de las empresas: reducciones de personal, programas de reestructuración, venta de divisiones deficitarias, agrupación de departamentos y programas de ahorro que con frecuencia incluyen recortes drásticos en investigación y desarrollo. También se puede ir por la brava y exprimir los recursos propios de la empresa: obligándola a pagar los préstamos contratados por los tiburones para su propia adquisición (un negocio muy provechoso para los bancos que apalancan las compras de los Private Equity Funds), dividiéndola en sectores para enajenarlos por separado, suprimiendo nuevas inversiones o imponiendo caros contratos de consultoría en los que la propia entidad gestora del fondo presta sus servicios a precios astronómicos.

No ha de extrañar, por tanto, que la gestión de capital privado sea oficio de hombres discretos y poco dados a mostrarse en el entorno mediático y social, sobre todo en un país como Alemania, en pleno proceso de reforma del estado del bienestar y con índices de paro que recuerdan a otras épocas tristemente célebres. La adquisición masiva de empresas, incluyendo PYMEs globales de gran tradición como Iglo, Rodenstock, Märklin y Cognis -y más recientemente tenemos el ataque contra emporioos mediáticos como RTL y ProSiebenSat.1, hecho significativo que ha puesto estas prácticas financieras en el punto de mira de la opinión pública-, resulta posible debido al vasto cambio estructural producido en la economía alemana durante el último decenio, que ha traido consigo la disolución de la red tradicional de relaciones de participación que mantenían a los grandes consorcios industriales integrados con la banca, y que se remonta a finales del siglo XIX.

Los Private Equity Funds, para ser ecuánimes, además de sus lacras poseen sus ventajas: gracias a ellos numerosas empresas -en Alemania, como se sabe, sometidas a una falta de financiación crónica- han podido hallar nuevas fuentes de capital. También ha habido casos de pillaje como el de la química Cognis, primer grupo empresarial importante de Alemania que ha conseguido llegar a tener más deudas que recursos propios en el pasivo, habiendo partido hace pocos años de una situación totalmente saneada. En Japón los directivos se hacen el hara-kiri por mucho menos.

El caso particular de Cognis ejemplifica uno de los principales riesgos de la nueva economía financiera en estos tiempos de globalización prometeica desencadenada: la ruina gradual de todo tipo de marcos estables de relaciones económicas, institucionales y sociales. ¿Quién planifica a largo plazo cuando lo único que interesa son los balances trimestrales?Publicado originalmente en Izaronews.