Der Kabarettist

El ginecólogo supersónico

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 17 Diciembre, 2006

La historia real casi nunca suele ser la que nos cuentan en los libros, y del cine mejor ni hablar. ¿Quién no recuerda esta película dirigida en 1983 por Philip Kaufman, que obtuvo cuatro oscars y cuatro nominaciones? Aunque el filme narra la vida y peripecias de los astronatutas seleccionados para el Proyecto Mercury, la historia comienza el 14 de octubre de 1947, fecha en la que según la crónica oficial un aeroplano experimental X1 pilotado por el Mayor Charles E. Yeager logró romper la barrera del sonido por primera vez en la historia de la aviación.

mutke.jpgUn ginecólogo alemán, el Dr. Hans Guido Mutke (Neisse -actual Polonia- 1921 – Munich 2004), reclamó el honor de haber volado a una velocidad superior a la del sonido más de dos años antes, cuando el 9 de abril de 1945, sobre los cielos de Innsbruck (Austria), se vió obligado a realizar un descenso para ayudar a un compañero de escuadrilla que estaba sufriendo el ataque de un Mustang de la Fuerza Aerea Norteamericana. El avión de Mutke era un Messerschmidt Me262, uno de aquellos primeros cazas a reacción que formaban parte del arsenal de armas secretas de Hitler y que, de acuerdo con otra versión “enlatada” de la historia oficial, no llegaron a tiempo para inclinar la balanza del destino en favor del eje.

En su relato Mutke describe con toda precisión los fenómenos físicos y mecánicos asociados a la ruptura de la barrera del sonido: vibración de las superficies portantes, seguidos de un breve período en el que alerones y flaps ya no ejercen ningún control sobre la máquina; extinción momentánea del motor y, finalmente, una vez superada la velocidad crítica, recuperación total del control. El no pretendía haber sido el primero. Esta era una de las potencialidades técnicas menos conocidas del nuevo avión. Durante el invierno de 1944-194, no menos de cinco aviadores nazis murieron al estrellarse sus aviones (todos ellos pertenecientes a la variante JG67-A del Me262) en circunstancias no aclaradas, posiblemente por haber perdido el control de los aparatos en el umbral de la barrera del sonido. Que el hecho era conocido lo prueba la rigurosidad de algunas normas impuestas respecto al manejo del avión: en ningún caso el piloto debía rebasar los ¡950 km/h!Teniendo esto en cuenta, tal vez sería más adecuado considerar al “piloto desconocido” como el primer hombre que logró superar la barrera del sonido. No creo que Philip Kaufman lo tenga en cuenta a la hora de hacer una versión remasterizada de su película. Ni qué decir tiene que los méritos del Dr. Mutke han sido puestos en tela de juicio. No existe ninguna prueba de que realmente lo consiguiera.

me262.jpg

Pero, ¿hay algo de verosímil en todo este caso? Explorando la web he podido hallar un documento bastante curioso: el manual de instrucciones del Messerschmidt Me262. Por lo que se ve, el avión era tan nuevo, y el final de la contienda sobrevino con tanta celeridad, que la Luftwaffe ni siquiera tuvo tiempo de redactar uno propio. Fueron los norteamericanos quienes se encargaron de ello durante las pruebas que se hicieron en el desierto del Mojave con los aparatos requisados al enemigo, a finales de 1945 y comienzos de 1946.

Este párrafo, justo al comienzo de la página 12, llama la atención de modo particular:

Con velocidades de entre 950 y 1.000 km/h (590 – 620 millas por hora) el flujo de aire en torno al avión alcanza la velocidad del sonido, y según los informes las superficies de control ya no sirven para mantener la dirección del vuelo. El resultado suele variar en los diferentes aviones, asi como dependiendo de si se vuela boca abajo o haciendo picados en menor o mayor ángulo. Asimismo se ha informado de que una vez superada la velocidad del sonido esta situación desaparece y se recupera por completo el control del vuelo.

La edición definitiva de este folleto está fechada el 15 de julio de 1946, un año y tres meses antes del histórico vuelo de Yeager.

El propio Mutke, que ejerció como ginecólogo después de la Segunda Guerra Mundial, se encarga de facilitar un pintoresco símil basado en su profesión. Romper la barrera del sonido, delante de los periodistas y las cámaras, es como cuando la joven pareja consuma su matrimonio en la noche de bodas. ¿Quién se cree que esta es la primera vez? Lo más probable es que la mujer hubiera perdido su virginidad mucho antes. Con los vuelos supersónicos sucede lo mismo. La proeza de Chuck Yeager en su alcoba, posteriormente narrada por las crónicas de sociedad, ya la había conseguido Mutke, e incluso otros antes que él, sin que llegara a constituir siquiera material de confesionario.

El mal gusto y el candor del Dr. Mutke, típicamente alemanes, quedan demostrados por lo que fue su última voluntad: donar su cuerpo al polémico anatomista y plastinador de cadáveres Gunther von Hagens.

2 comentarios

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  1. Gastón Flores said, on 18 Diciembre, 2006 at 5:45 PM

    Agradezco mucho esta entrada en el blog porque había escuchado algo así en la televisión, en un documental, pero lo habían dicho al paso y no tenía los datos más precisos.

    En realidad, hay que decirlo, el X1 tan promocionado por los estadounidenses no era un avión y por lo tanto, no es justo decir que fue el avión que rompió la barrera del sonido. Despegó pegado a un bombardero y despegó en el aire. Si no fue el Me-262 o el Me-163 (también escuché versiones de que este avión rompió la barrera del sonido), el avión que lo logró parece haber sido el Lightning inglés, varios años más tarde.

    De nuevo muchas gracias por la información. Saludos.

  2. marco antonio said, on 20 Noviembre, 2007 at 12:42 AM

    seria bueno que se publique mas aviones para los aficionados como yo esta bien pero falta un poco


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