Der Kabarettist

Educando para la libertad

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 28 Noviembre, 2006

El título de este post no ha de confundir. No quiero hacer aquí un alegato en favor de las Humanidades ni de la libertad de cultos, o por lo menos no de una manera explícita. Simplemente quisiera citar un párrafo del prólogo de un libro de Brian Carrier (File System Forensic Analysis – ISBN: 0-321-26817-2; Publisher: Addison Wesley, march 17, 2005) en el que resume su intención pedagógica:

cover.jpgEl valor del material incluido en este libro consiste en educar, no en enseñar el manejo de una herramienta concreta. Fijémonos en algunas disciplinas altamente formalizadas de los estudios de Ciencia e Ingeniería. Todos los estudiantes de primer ciclo tienen que hacer varios semestres de Física, Química o Biología. Estos cursos no se exigen porque se vaya a hacer uso de todo ese material durante el resto de la carrera, ya que existen dispositivos y programas informáticos para llevar a cabo muchos de los cálculos que de otro modo los estudiantes se verían obligados a memorizar. La intención esencial de los cursos consiste en proporcionar al estudiante una noción apropiada del funcionamiento de las cosas, de modo que después no se vea limitado por sus útiles de trabajo.

Por cierto, lo que aparece en la portada del libro no son flores, sino erizos de mar.

Ibarretxe en el Sheraton

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 22 Noviembre, 2006

El seminario sobre la situación del Proceso de Paz celebrado el pasado jueves 16 de noviembre en Hotel Sheraton de Bilbao ha tenido el efecto de situar el problema que todos sabemos dentro de una perspectiva más concreta y realista de lo que permite el seguimiento habitual de los medios, los cuales prefieren dedicarse, cada uno desde su atalaya ideológica, a construir un discurso de masas a base de echar paletadas de carbón a la hoguera del debate. En el Sheraton lo que tuve oportunidad de ver era información de auténtico corte profesional, además de algunos indicios reveladores del retorno del Lehendakari a la arena política, después del año sabático que decidió tomarse tras los mediocres resultados en las elecciones autonómicas del 2005.

Indudablemente la Fundación Sabino Arana ha hecho un trabajo serio y profesional. Los ponentes del seminario no eran simples figuras decorativas, sino expertos con una larga trayectoria en gestión de conflictos, además de excelentes comunicadores. Roelf Meyer, antiguo Ministro de Defensa y Asuntos Constitucionales de la República Sudafricana durante la presidencia de Nelson Mandela, habló en un inglés tan claro que a los pocos minutos numerosos asistentes prescindían de los auriculares. Con Julian Hottinger no hizo falta traducción simultánea, ya que habla un excelente español. El Padre Matteo Zuppi, religioso de la Comunidad de San Egidio, se defendía sin problemas en castellano -salvo algunas ocasiones en las que el moderador del debate, Txema Montero, le ayudó a encontrar la expresión atinada, y se impuso al público con un don de gentes y un encanto genuinamente italianos.

No ha de olvidarse que la Iglesia Católica, a través de un vasto despliegue de obispados, parroquias, órdenes religiosas y misiones, tiene información de primera mano sobre la mayor parte de los conflictos del mundo, pasados, presentes y en germen. El Padre Zuppi no venía aquí a cumplir un rol de luminaria moral, similar al de, por ejemplo, Alec Reid en otros foros sobre el conflicto vasco, sino con un propósito explicativo y orientador.

Doscientas personas invitadas por la Fundación Sabino Arana acudieron a este acto -que durante la tarde habría de tener una secuela más técnica, de acceso limitado, con la presencia de cuarenta personalidades de la vida política y social del País Vasco-. En primera fila algunas figuras relevantes: Juan Mari Atutxa, Presidente de la Fundación; el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna; Jonan Fernández, antiguo Coordinador de Elkarri -ahora Lokarri- e impulsor de la actual iniciativa Baketik; y entre ellos, un estudiante modelo: nada menos que Josu Jon Imaz San Miguel, Presidente del EBB del Partido Nacionalista Vasco.

Este último no solamente vino a hacer acto de presencia, sino que se quedó durante las tres horas y media que duró el encuentro, siguiendo atentamente las ponencias de los expertos. Teniendo en cuenta el elevado coste de oportunidad que suponen los huecos en la agenda de un político -no digamos ya toda una mañana- este es un claro signo de apoyo a la iniciativa de la Fundación.

A las 12:30 llega el Lehendakari, después de que Txema Montero hubiera decidido renunciar a la pausa del café para responder al mayor número posible de preguntas planteadas por el público. Acto seguido hizo un buen discurso, en euskera y castellano, en su mejor línea de persuasión mediante la proximidad. Se le podría haber calificado de brillante, si no hubiera durado tanto. El Lehendakari habló de la luz que ya se vislumbra al final del túnel -no son los faros de un tren que viene de frente, como algunos hipocondríacos temen-, del avance progresivo a pesar de los desencuentros y, sobre todo, de lo necesaria que resulta la implicación de la sociedad. Significativamente, no llegó a tocar ni de lejos la cuestión soberanista.

“Si no se trata de trabajar en serio” dejó bien claro “yo prefiero dejar de ser Lehendakari y marcharme a mi casa”. La escenificación de una renuncia al poder constituye un recurso retórico eficaz desde los tiempos del Emperador Augusto, el hombre que pacificó Roma después de un siglo de guerra civil. No sugiero que el Lehendakari Ibarretxe tenga la intención de seguir el ejemplo de los clásicos -tentación, por lo demás, que sería harto peligrosa en un economista-, pero sí se le adivina el propósito de actuar como catalizador en un trámite difícil, aunque este acercamiento al proceso de paz le esté reportando críticas incluso en sectores nacionalistas.

El apoyo político prestado por el Lehendakari y Josu Jon Imaz al II Congreso Internacional de Derechos Humanos y al seminario del Hotel Sheraton apunta a la existencia de un claro y decidido propósito, por parte del PNV, de recuperar el liderazgo perdido tras el naufragio del Plan Ibarretxe y la pírrica victoria del Tripartito en las pasadas elecciones autonómicas. – Publicado originalmente en Izaronews.

El día que se rompió la presa

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 21 Noviembre, 2006

No resisto la tentación de citar un breve pasaje del escritor y humorista norteamericano James Thurber:

thurber.jpgAlguien empezó a correr de repente. Tal vez porque recordó de pronto una cita con su mujer, a la cual llegaría ahora con gran retraso. Sea como fuere, corrió hacia el Este por Broad Street (quizá en dirección al restaurante Maramor, lugar idoneo para un hombre que quiera citarse con su esposa). Alguien más comenzó a correr, tal vez un repartidor de periódicos que ese día estaba de buen humor. Otro individuo, un fornido hombre de negocios, inició un trotecillo. En diez minutos todo el mundo estaba corriendo, desde el Depósito de la Unión hasta los Juzgados. Gradualmente el persistente murmullo cristalizó en una palabra terrible: “presa”. “¡La presa se ha roto!” El miedo fue verbalizado por una anciana diminuta, o un agente de tráfico, o un chiquillo: nadie sabe quién, y en realidad tampoco importa. Dos mil personas se encontraron súbitamente en plena huida. “¡Hacia el Este!”, fue el grito que surgió, lejos del río, hacia la seguridad. “¡Al Este, al Este!”.

Una mujer alta y enjuta, con ojos mal encarados y una mandíbula firme, pasó junto a mí por el centro de la calle. Yo aun no sabía lo que estaba ocurriendo. Conseguí ponerme a la altura de la mujer, no sin esfuerzo, ya que esta, a pesar de tener más de cincuenta años, corría a gran velocidad y parecía hallarse en una forma física envidiable. “¿Qué pasa?”, pregunté jadeando. Ella me miró rápidamente y, volviendo la mirada al frente mientras reducía algo el paso, respondió: “¡No me lo pregunte a mí! ¡Pregúnteselo a Dios!”.

(James Thurber: “The Day the Dam Broke”, de “My Life and Hard Times” – Nueva York, Harper 1933)

Las barbas de tu vecino

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 15 Noviembre, 2006

medusa.jpg

Hay tendencias que a pesar de llevar años manifestándose no comienzan a llamar la atención hasta un momento dado, cuando un suceso significativo obliga al público a dirigir su atención hacia ellas. Desde hace tiempo se sabe que la clase política está desprestigiada. Sin embargo no nos hemos dado cuenta de ello hasta ver un cúmulo de fenómenos coincidentes: el alto índice de abstención en las elecciones catalanas, Montilla corriendo para formar un gobierno en precario que parece aquel cuadro de Géricault titulado “El naufragio de la Medusa”, y sus descompuestos rivales de CiU llamando iracundos al pueblo a la rebelión.

Como respuesta al redoble de estos improvisados somatenes del Bruch la ciudadanía catalana no se ha dignado ni volver la cabeza. Este inmenso encogimiento de hombros solo significa una cosa: nos da igual quién gobierne, déjennos en paz. Total, para lo que hacen… Ah, y si no les importa dejen ya de mandar insultos y gilipolleces por el teléfono móvil. Necesitamos la red despejada para nuestras conferencias particulares.

La gente ya está pasando por sistema de todo este monopoly de presidencias autonómicas, alcaldías, escaños y hot-lines con el sector de la construcción. Con el tiempo también llegará a darse cuenta de que lo que la sociedad necesita no son farolas ideológicas ni componedores de pactos, sino buenos gestores y personas eficaces con vocación de servicio público. El Acueducto de Segovia lo construyeron hace diecinueve siglos y todavía está en pie. El metro de Barcelona se terminó hace cinco años y ya se hunden las casas encima de él. ¿Y los coches de bomberos? ¿Y el sistema educativo? ¿Y la sanidad en una época de envejecimiento demográfico? ¿Y el medio ambiente? ¿Y la deslocalización de empresas?

Hemos puesto a Cataluña como ejemplo, pero esto sucede en todas partes. En Euskadi, por el momento, los asuntos públicos aun se llevan con un mínimo de seriedad, tal vez debido a la incansable actividad del Gobierno Vasco en materia de certificación y al elevado número de consultores por cada mil habitantes (antes se les medía por cada cien mil habitantes, pero el censo de expertos ha crecido muchísimo, más aun que el de los inmigrantes ilegales).

No es la entropía administrativa lo que preocupa a nuestros gobernantes, sino la posibilidad de que el efecto Montilla llegue a reflejarse en nuestro escenario político. Los precedentes son diáfanos: Baleares, Cataluña, casi Madrid, Galicia, y ahora otra vez Cataluña. La tendencia a los tripartitos y gobiernos mancomunados resulta demasiado llamativa como para que en Sabin Etxea, con toda su pericia tecnocrática, no hayan decidido invertir una parte su bien aprovechado tiempo en el desarrollo de un escenario hipotético.

¿Cómo piensa enfrentarse Josu Jon Imaz a la versión moderna y descafeinada del “peligro rojo”? Su gran mérito consiste en haber escuchado a tiempo los alaridos del vecino cuando le arrimaban el bacín a la cara, mucho antes que sociólogos, periodistas y tertulianos. Nadie está a salvo del barbero. Imaz lo sabía, y esto le ha permitido elaborar una estrategia que solo el tiempo dirá si es acertada o no, pero que en principio muy bien pensada, y que consta de dos elementos fundamentales.

En primer lugar, un programa diferente. En el nuevo PNV se han dado cuenta de que el euskotema no da ya más de sí, por más que se empeñen las viejas glorias contestatarias como Arzalluz y Egibar. La ideología es como las reservas de petróleo: el problema no es extraerlas, sino que al utilizarlas el asteroide vasco se satura de gases con efecto invernadero y sube la temperatura, con riesgo cierto de proliferación de aquellas especies que son las más proclives a formar coaliciones heterogéneas al servicio de la Internacional Socialista o, todavía peor, de Madrid. No, damas y caballeros: la solución está en el transversalismo, un compromiso serio y honesto con la sociedad civil que, aunque no convenza a todos, puedan suscribir, por lo menos, los lectores de Daniel Innerarity. Solamente asi se puede recuperar el liderazgo.

En segundo lugar, el amor al trabajo. Estoy suscrito a la lista de correo del PNV, y puedo atestiguar que jamás se ha visto una agenda como la de Josu Jon Imaz y los líderes jelkides: ruedas de prensa, inauguración de batzokis, visitas a la militancia local del partido, discursos –todos ellos diferentes y bien trabajados, no como el refrito que Carod Rovira iba recitando por doquier-, recepciones, desayunos con la prensa, anuncios de conferencias, actividades de la Fundación Sabino Arana, declaraciones sobre sentencias judiciales, actos de Galeuzca, informes sobre la postura del PNV en temas parlamentarios, condenas de la violencia de género, expresión de condolencias y todo un sinfín de actividades que ponen de manifiesto la diferencia principal entre los nacionalistas vascos y otras fuerzas adormecidas y decadentes de la periferia peninsular: los hijos de Aitor labran con tesón mientras los de Sertorio se pasan el día de tapas.

Todo esto se hace no por miedo a Patxi López, que al fin y al cabo no es causa de la ola, sino el surfista que va encima de ella. Se hace por amor propio. Posiblemente Artur Mas se pensaba que el pueblo le iba a preferir a él solo por ser catalán de pata negra. Fraga dio por hecho que su gran carisma le proporcionaría una victoria crepuscular… Pero jamás se podrá decir de un vasco que al llegar la hora de la verdad dio un paso al frente sin estar preparado. No sabemos si Imaz logrará evitar que un Tripartito no nacionalista asiente sus reales en Euskadi: puede que al final las corrientes de la historia se impongan y al final veamos a un López en Ajuria Enea. Pero si hay un líder capaz de impedirlo, es precisamente Josu Jon. Al final el trabajo rinde sus frutos. Sé que hay muchos a quienes no convence esta moraleja, pero no es porque no hayan tenido éxito, sino porque no han trabajado lo suficiente. – Publicado originalmente en Izaronews.

Lo que el viento se llevó… en Berlín

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 8 Noviembre, 2006

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Acabo de hallar, bajo la tapa de un libro antiguo, la carta que transcribo a continuación. No tengo ni idea de cómo llegó hasta Bilbao. Se la envía una mujer alemana, la Sra. Dolly von Reyher -una dama prusiana de cierta edad afín al régimen nacionalsocialista, con gustos tradicionales y bastante tiempo libre-, a un voluntario español de la División Azul, el Dr. Castro-Rial. Consta de un folio DIN A-4 (verídico: en el año 1941 los tamaños ya estaban normalizados – lo he comprobado poniéndola encima de una de las hojas de papel reciclado que utilizo en mi impresora) escrito a máquina por ambas caras y rubricado por dos firmas, una de la propia Frau Reyher -aristocrática, airosa, bien trabajada- y la otra de una mujer llamada Riga Schinkel, probablemente hija de la anterior, puesto que hace mención a su saludo en el texto, y además la firma se parece a la anterior -ver la “R”-, con un aspecto más juvenil e inseguro.

Obviamente la carta llegó a su destinatario en el frente de Leningrado; desde allí viajaría hasta la soleada España en el petate de su dueño, donde, por una inextricable sucesión de avatares fue a parar bajo las tapas de un grueso tomo sobre Ingeniería Química que sesenta y cinco años después pasaría a ser de mi propiedad durante una visita a la Feria del Libro de Ocasión de Bilbao. He aquí una traducción de su contenido:

 

Berlín-Wilmersdorf, Kaiserplatz Nr. 8

Martes, 18 de noviembre de 1941

Sra. Dolly von Reyher

 

Apreciado Dr. Castro-Rial;

He recibido con gran alegría desde el frente su carta fechada el 7 de noviembre, la cual me llegó ayer. A menudo he pensado en usted y quise escribirle, pero no sabía a dónde. Cuando usted llegó a Alemania me mandó una postal desde Augsburgo. Después de ello confiaba en poder volverle a ver en Berlín, lo cual desgraciadamente no fue posible. Todavía tenemos aquí la ropa que usted dejó al marcharse. Cuando termine la guerra confío en que venga a hacernos una visita y pueda llevársela. Se la cuidaré hasta el momento en que venga usted a recogerla.

¿Cómo le va en la guerra? Seguro que está pasando mucho frio y se acuerda de su calurosa España. Los bolcheviques sí que se deben encontrar a gusto en su propio país, donde seguro que se portan aun más odiosamente que cuando estuvieron en la patria de usted. ¡Y dicen que aquello es el paraíso en la tierra! No puedo creer que un infierno como ese haya durado más de veinte años. Por fortuna ya está a punto de perecer ese demonio en forma humana, y pronto Europa se verá libre de semejante maldición de la humanidad gracias a la magna obra de nuestro Führer.

¡Cómo me gustaría ver ya de vuelta a todos nuestros combatientes, y entre ellos a usted, por supuesto! A cada uno de estos soldados hemos de agradecer su heroísmo por la liberación de Europa. ¿Puedo hacer algo por usted, estimado Dr. Castro? ¿Querría que le mandara algo para leer? No podemos enviar cigarrillos, porque son muy difíciles de conseguir aquí. Ayer leí en el periódico que el general de ustedes, Mocardo o Nonardo (no recuerdo bien cómo se llama) piensa ir a visitarles en persona y llevar a todos los españoles tabaco y coñac, recogidos durante una colecta en España. A mí me gustaría hacerle llegar algo para Navidad. Por favor, dígame si hay algo que le gusta en especial…

Pero déjeme que le cuente sobre nosotras. Todo sigue igual. Los árboles de la Kaiserplatz han perdido sus últimas hojas verdes, y hace poco nevó, pero ahora casi todos los días son oscuros y lluviosos. Nuestra casa está caliente y acogedora. Por las noches, durante la cena, nos sentamos a la mesa y escuchamos el parte de la Wehrmacht, hablamos de la guerra y de todos nuestros seres queridos que están allí afuera.

Tenemos hospedados en casa a unos refugiados bálticos, entre ellos una joven muy simpática. Todos ellos lo han pasado muy mal con los bolcheviques. La Sra. Möller von der Bruck me contó que usted estaba casado. Me cuesta creerlo. Asi que su joven esposa se ha debido quedar en España extrañándole a usted. Ulla Hilgemann vive ahora en su casa de campo y le va muy bien. Su marido es, como usted sabe, sobrino de la Sra. Möller v. d. Bruck. También tuvimos algunos oficiales en la casa, casi todos del Estado Mayor, asi como aviadores. Hace poco vino un joven oficial condecorado con la Cruz de Caballero, recién llegado del frente oriental. Tenía un aspecto magnífico. Nos apena sobremanera el haber perdido a nuestro [Ernst] Udet. Ahora es cuando más falta nos hacía.

Mi yerno lleva ya largo tiempo en Francia. Recientemente le dieron dos semanas de permiso y lo pasamos muy bien. Si a usted le concedieran un permiso no hace falta que vaya a España; está muy lejos. Venga aquí y considérese en su propia casa. Nos alegrará mucho tenerle otra vez como huésped y estamos dispuestas a hacer cuanto esté en nuestras manos para que usted no sienta nostalgia de España. Aquí la vida continúa a su paso acostumbrado, con la diferencia de que por las noches no hay luz en las calles, como no sea la de la luna. Preferimos la oscuridad, para que a los Tommys [se refiere a los bombardeos nocturnos] no les resulte tan fácil venir a cenar sin haber sido invitados. Llevan algún tiempo sin molestarnos ya, gracias a Dios. Por favor, no deje de escribir en cuanto tenga tiempo. Mis sobrinos también se encuentran en Rusia luchando valientemente contra los bolcheviques. Todavía están en casa aquellas tres muchachas que usted conoció durante su estancia: Minna, Martha y Gertrud. Mi hija me pide que le salude a usted de su parte. Y todos aquellos de nuestra casa que usted conoció también le hacen llegar sus más cordiales saludos, deseándole que tenga éxito. Conserve usted su salud, querido Dr. Castro-Rial, y cuando le den permiso por Navidad venga a vernos, que nosotras le estaremos esperando. ¿Sabe usted alemán? ¿Puede entender todo lo que dice mi carta? Le mando mis mejores deseos y mis saludos más cordiales.¡Heil H…..!

Siempre a su disposición,

[Firma de Dolly von Reyher]

[Firma de Riga Schinkel y escrito a mano: “Asta la vista”! (sic)]

 

La carta ofrece una extraordinaria impresión de viveza y contemporaneidad: está fechada al día siguiente del suicidio de Ernst Udet, el as de la aviación alemana, a quien se hace mención al principio. No he podido averiguar nada cierto sobre estas personas. Aunque he encontrado apellidos similares no dispongo de referencias concretas, sino tan solo de indicios difusos y posiblemente casuales. Helene von Reyher se llamaba, por ejemplo, la esposa de Wilhelm Ostwald, premio Nobel de Química en 1909 por su meritoria contribución al estudio de las reacciones catalíticas. Ambos eran procedentes de Riga, (casualmente el nombre de la otra mujer que firma la carta) Letonia. ¿Tal vez parientes?

Respecto al Dr. Castro-Rial, podría tratarse de D. Juan Manuel Castro-Rial Canosa, nacido en La Coruña en 1915. Para estar seguro tendría que consultar una lista de los 19.000 voluntarios que combatieron en la División Azul, y no tengo ni idea de dónde puede haber una. El Dr. Castro-Rial es un destacado especialista en Derecho Internacional, doctor por la Universidad de Madrid y después por las de Montreal, Londres, Berlín y Viena. Entre 1954 y 1964 ejerció la docencia como catedrático en Madrid, Valladolid y Salamanca, figurando asimismo como miembro del Consejo de Redacción de la Revista española de Derecho Internacional y asesor jurídico del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Además de Embajador de España en Dinamarca (1971-76) y Austria (1976-81) también ha sido Secretario del Instituto Francisco de Vitoria del C.S.I.C. y tomado parte como asesor en varias conferencias internacionales. Si no vive ya, habrá muerto hace poco, porque en el año 2002 una reseña bibliográfica todavía lo distingue como cofundador y director de la Escuela de Funcionarios Internacionales de Madrid, Profesor Emérito de la Universidad Carlos III y miembro de honor del Institut de Droit International.

Ausencia multitudinaria en Cataluña

Publicado en Uncategorized por igandekoa en 4 Noviembre, 2006

arriba.jpgEl resultado de las elecciones catalanas no debe sorprender a ningún atento observador de la actualidad política. Desde hace años las mayorías plurales y bien distribuidas parecen ser más la norma que la excepción. Se puede decir que fue Aznar el último gran rejoneador de la política española, que se llevó las dos orejas con su victoria del 2000, aplaudido por un público entusiasta henchido de patriotismo español y con la cartera repleta de acciones de Telefónica, en pleno boom del Milenio. Después de él no ha habido más que empates técnicos, resueltos en algunos casos por componendas diversas o pactos contra natura.

Acuérdense del tiroteo electoral entre Bush y Gore en los pantanos de Florida, de las elecciones autonómicas vascas del 2005, en la que la aparición de un partido improvisado a última hora frustró la mayoría del Tripartito. Recuerden las Elecciones Generales del 2005 en Alemania, que terminaron con la reedición de una alianza entre conservadores y socialistas como no se había visto desde 1967, año de la Gran Coalición o, mejor dicho, de la gran apisonadora guiada por Willy Brandt y Kurt Kiesinger. Y ahora, Catalunya. Tal vez lo que nos parecía algo excepcional sea en realidad una tendencia.

Como siempre, los analistas interpretan los resultados a la luz de lo que se ve en la superficie, con una falta de rigor semejante a la de los propios políticos cuando cada uno de ellos reivindica la victoria para su partido, hayan ganado o perdido escaños. Los votos que unos consiguen son los que otros echan a faltar. ¿Y qué me dicen de toda esa retórica a base de frases hechas o salidas incoherentes, utilizada por los propios protagonistas de este gran holocausto de inteligencia e integridad personal que son las citas electorales? “No se ha sabido transmitir bien el mensaje, el candidato no convenció, o la campaña era de bajo perfil, etc. Algo hemos hecho mal, y el pueblo soberano nos castiga. Estudia, chaval, o acabarás en Irak pegando tiros. No fue buena idea llevar a las trillizas al colegio electoral…

Pero en el fondo no se trata de eso. Parece increíble que la opción política que más ha crecido pase tan desapercibida, o que solo merezca comentarios banales. Es ahí donde está la clave, lo que los analistas harían bien en observar de cerca, lo que debería acaparar el esfuerzo inquisitivo de sociólogos y encuestadores. Y sin embargo se les ignora casi por completo. Me refiero a los que no se dejan ver por los colegios electorales: más de un 43 por ciento, con tendencia a aumentar. Se dice pronto.

¿Por qué hay tanta gente que no vota? Rasgo típico de una sociedad democrática madura, dirán algunos: también sucede en los países occidentales desarrollados. No seré yo quien lo discuta, pero el tema merece un esfuerzo de reflexión. Con el tiempo el ciudadano normal se ha dado cuenta de que su papeleta solo sirve para que unos individuos instalados profesionalmente en la política, que no hacen nada por solucionar sus problemas, ganen cinco o seis mil euros al mes sin dar golpe, mientras él se dobla los lomos para no dejarse vencer por el Euribor y poder llenar el depósito de gasolina del coche.

abajo.jpgEl antropólogo australiano Gordon Childe dijo que la cultura fluctúa entre la necesidad y el aburrimiento. Cuando se trata del día a día predomina la primera, pero cuando hablamos de política es el tedio lo que manda. Consecuentemente, y en un día de fiesta, el ciudadano juzga preferible invertir su tiempo en sus asuntos privados. A medida que la masa de votantes se contrae, van predominando en ella los elementos más rebañegos y conformistas, al margen de ese núcleo siempre irreductible de fieles que constituye la militancia de base de los partidos, con el resultado final de que estos grupos se vuelven tan maleables bajo el influjo de la propaganda y la psicología de masas como el consumidor ordinario bajo el influjo de la publicidad comercial y las exigencias de la moda. Y en este juego, como es sabido, no existen los monopolios. De aquí la tendencia al empate electoral.

El problema, para la clase política, no consiste en quitar votos al contrario, sino en convencer a los que se marcharon para que regresen. La abstención se da por supuesta, se lamenta, en ocasiones se censura como síntoma de un compromiso cívico deficiente, pero rara vez se la ve como cantera de oportunidades electorales. Para ello los partidos deberían olvidarse de su política elitista y corporativa, su tactismo estrecho de miras y su servidumbre con respecto a los intereses creados. Tendrían que salir más a la calle, interesarse por los problemas reales, preguntar al ciudadano qué tipo de política es la que desea, plantear propuestas innovadoras… ¡Y, caramba, eso sí que es difícil! El gran drama de nuestro tiempo es la ausencia de liderazgo en medio de una plétora de recursos materiales sin precedentes.

Chris Sally, promotor inmobiliario de Kansas City, debe su éxito profesional a un método de trabajo trivial pero eficaz. Después de almorzar sale a la terraza, y mientras fuma su cigarrillo -vive en un primer piso- entabla conversación con los peatones, enterándose de quiénes son, qué hacen, por qué viven en aquel barrio y qué tipo de casa quieren comprar. En Estados Unidos tal cosa es posible. Aquí, los baños de multitudes están mal vistos entre la clase política, salvo en presencia de una cámara de televisión. Los asuntos no se despachan desde una balconada próxima a la calle, sino a puerta cerrada, en ruedas de prensa unidireccionales y pactadas, y, por lo general, en un quinto piso. – Publicado originalmente en Izaronews.