Falta de tacto socialista en la estación de Abando
Empezamos el día con el estallido de una polémica que se veía venir desde hace varias jornadas, cuando se hizo público que el Ministerio de Fomento abrigaba la intención de poner el nombre de Indalecio Prieto a la estación de RENFE en Bilbao. El asunto en sí no tendría gran importancia, de no ser por las repercusiones que ha habido tanto en medios locales como en las glándulas biliares de la clase política. El que una medida semejante alarme al público, pese a las buenas intenciones del Grupo Socialista en el Consistorio y del Ministerio, es comprensible. En ninguna de las estaciones finales del AVE ha habido cambios de nombre, y en todas ellas rige la costumbre de llamarse según el barrio donde están situadas.
La reacción del alcalde, Iñaki Azkuna, está plenamente justificada. Hasta tal punto que no solamente el equipo de gobierno municipal -Julia Madrazo: “Van a hacer que a Prieto se le conozca tan solo por esta polémica“- sino incluso el Partido Popular la secunda y se adhiere a ella sin reservas, con Antonio Basagoiti a la cabeza. Azkuna ha dicho que no se han cuidado las formas: una llamada telefónica habría bastado para encauzar la situación. En lugar de ello el Ministerio decidió proceder a golpe de decreto y hechos consumados.
Lo que sí maravilla es la airada respuesta de Txema Oleaga, por lo menos a mí, que le conozco desde hace años y tengo una idea bastante precisa de su carácter dialogante, su paciencia y el método con el que suele dirigir todas las operaciones y trabajos del grupo socialista en el Ayuntamiento. Oleaga perdió los papeles y se deshizo en invectivas contra el nacionalismo vasco, a quien acusa de haber alterado a su antojo todo el callejero de Bilbao, y también contra los populares, nuevamente tildados de colaboracionistas del General Franco en su golpe de estado del 18 de julio de 1936. Una reacción histérica, patética y tan fuera de lugar como la falta de tacto cometida por Fomento con este absurdo proyecto del cambio de nombre.
Ayer la Ministra Magdalena Alvarez se quedó sola con un séquito exclusivamente de color rojo. Al margen de la ausencia de formas, rasgo recurrente y característico del socialismo español, cabe preguntarse de dónde procede esta extraña idea de poner el busto de Indalecio Prieto sobre el guardacantón de nuestras vías férreas. La Estación de Abando es un lugar con hondas connotaciones identitarias para los bilbaínos. Da la impresión de que a algún listo en el entorno de Patxi López se le ha ocurrido la brillante idea de iniciar por aquí una ofensiva cultural en la Villa, ante lo que el resto de las fuerzas políticas han respondido con la vehemencia que era de esperar. Recuérdese que el distrito de Abando es “zona nacional”, donde el PP tiene su mayor filón municipal de votos. Y también el lugar donde nació Sabino Arana, no muy lejos de esos mismos andenes.
No me extraña que si el distrito es zona del PP no les guste el nombre propuesto…
Por cierto Patxi, ¿el actual nombre de la estación es Abando? ¿de dónde procede? No veas suspicacia dónde sólo hay desconocimiento y curiosisdad por mi parte.
Saludos.
Abando es el nombre de una antigua república o anteiglesia anexionada a Bilbao en 1872, cuando comenzaba la expansión de la ciudad al otro lado de la Ría. En la actualidad es uno de los ocho distritos de Bilbao, el más importante por número de habitantes y peso económico, ya que coincide con lo que hoy es el denominado Ensanche. En él se encuentran la “City” financiera, las dependencias de la administración del Gobierno Vasco en Bilbao y gran número de sedes empresariales y negocios de todo tipo (hasta un total de 25.000).
Abando es también un distrito donde el Partido Popular obtiene gran cantidad de votos, tanto en las Municipales-Forales como en las Generales. No sería difícil lograr aquí un predominio total de la derecha, si sus políticos y sus militantes fueran menos perezosos. La derecha bilbaína está compuesta por ese tipo de gente que da por sentado que hay que votarles a ellos porque sus ideas son las únicas correctas en un mundo donde todos los demás están equivocados. Piensan que no es necesario currarse las elecciones ni enviar apoderados ni personal de apoyo a los colegios. Asi les va.
En Abando también nació Sabino Arana, en una casa que hoy no existe, y que estuvo situada prácticamente pared con pared con la Iglesia de San Vicente, en la que, a título de curiosidad, fue bautizado el padre de José María Aznar, hijo de un célebre nacionalista vasco llamado Manuel Aznar Zubicaray, quien después haría un espectacular viaje por todo el espectro ideológico de la España de la primera mitad del siglo pasado.
Confío en haberte facilitado un contexto adecuado para mi post. Si pasas algún día por BIlbao llámame y tendré mucho gusto en mostrarte personalmente todos estos lugares… Suponiendo que Txema Oleaga no me mate antes por haberle puesto a caldo en mi bitácora.
Un saludo,
P. Igandekoa
Gracias por la información. Fuí a Bilbao hace bastante tiempo, no existía ni el Guggenheim…Cada lugar tiene su idiosincracia política, sin duda alguna, y a veces está por encima de otras suspicacias.
Aquí la geografía urbana cambia al mismo ritmo en que cambia la geografía política. Vivimos en una sociedad hiper-politizada, donde los ciudadanos apenas tienen fuerza para actúar si no es a través del proceso político. Y el proceso político es partitocrático y mendaz.
Soy de Bilbao y me considero de “derechas”, aunque creo que no entro en ese estereotipo de la “derecha perezosa”. Si la “derecha bilbaína” se moviliza poco y mal se debe, también, a que existe un obvio déficit de libertad.
Salud.
[...] En Por qué perdimos la guerra, de Carlos Rojas. Citado por César Vidal. Mientras, en Bilbao, y quizás con algo más de falta de tacto, los nuevos socialistas dedican estaciones de tren a la memoria de Indalecio Prieto, probable instigador del magnicidio de Calvo Sotelo… [...]