El otro lado de la Memoria Histórica
Para adelgazar, nada como el régimen de Franco:
(Procedente, cómo, no, de Youtube)
Primer breve del otoño
PERIODISTA: Sr. Presidente, ¿hay algo en lo que el Sr. Rajoy y usted hayan conseguido ponerse de acuerdo?
ZAPATERO: En nuestro encuentro de ayer me he dado cuenta de que el líder de la oposición y yo tenemos mucho en comun. Para empezar, ambos queremos el poder…
El proceso de paz a punto de hundirse
Soy optimista por naturaleza, de esas personas que ven en las dificultades del camino, antes que amargos presagios de derrota, pruebas de inteligencia y habilidad, superables por cualquiera de los métodos habituales en el rango que va desde la intervención firme y audaz hasta la cautelosa y paciente espera. Sin embargo, últimamente los indicios negativos se han acumulado de tal forma que si esto fuera el tiempo y yo el pastor del Gorbea, ya estaría corriendo en busca del paraguas y el chubasquero. ¿De qué indicios hablamos? Por un lado la persistencia de la kale borroka, que de una sucesión de actos aislados ha ido pasando a un esquema de hechos persistente y aparentemente planificado. Luego está el comunicado de ETA insistiendo en la continuación de la lucha armada, y como guinda del pastel, la aparición de Zapatero ante las cámaras en un acto que, como todo lo que hace este hombre, no se sabe bien lo que es, si una seria advertencia a ETA, un conato de autoafirmación ante las fuerzas comprometidas con el proceso de paz, o un gesto de lavarse las manos ante el Partido Popular y los electores de la derecha.
Hablando sin eufemismos: de aquí a dos semanas podemos ver cómo el proceso de abandono de la lucha armada fracasa, o como poco experimenta un serio revés que lo dejaría en el apartadero durante meses. Desde finales de marzo la sociedad vasca ha avanzado confiadamente por el sendero de la normalización. No más atentados, no más violencia callejera, no más amenazas y no más escoltas. La vida comenzaba a tomar un pulso diferente, como no se había conocido en décadas. Aumentó el turismo y los expertos en publicidad institucional se reunieron para rediseñar sus estrategias de marketing, haciéndolas más luminosas y audaces. Y ahora, de repente, volvemos a estar como al principio. ¿Qué es lo que ha ido mal?
No es a la gente de la calle ni a los políticos moderados a quienes hay que hacer esta pregunta, sino a los extremistas. El problema es que estaba lloviendo a gusto de todos, menos de unos pocos: unos no cedían ni un ápice; los otros no querían mover ficha. Y en medio, una anónima y silenciosa mayoría que daba las cosas por supuestas, y que no pararon mientes en las dificultades naturales de un proceso de liquidación de la violencia tan complejo y cargado de intereses, prejuicios y rencores como este.
Efectivamente, la mayoría pacífica y despreocupada, a la cual pertenecemos usted y yo, se ha dejado deslumbrar por el objetivo lejano y magnífico de la paz, y no hemos calibrado las asperezas del camino. De ser asi habríamos insistido con más acritud en que los políticos y las instituciones se pusieran a trabajar en serio. No habríamos actuado como el comisario de un forum cultural, distribuyendo el crédito y el champán a voleo a cambio de una declaración de intenciones, una sonrisa resplandeciente y un cordial apretón de manos, sino severamente, como síndicos de una empresa en quiebra, exigiendo poderes a los acreedores, informes a los peritos y extractos de saldo a la Caja de Ahorros.
Lo más preocupante, lo que hace pensar que no estamos frente a un simple desencuentro de opiniones como los anteriores, no son las amenazas de ETA, ni la seriedad y firmeza desacostumbradas del Presidente del Gobierno, sino el extraño clima que parece respirarse en los entornos radicales. En estos momentos una facción dura podría haberse apoderado del timón, iniciando un curso de dureza en línea con las reivindicaciones de ETA. También es probable que estemos viendo el comienzo de una división interna en la izquierda abertzale.
El futuro todavía no está escrito, pero sí cuál ha de ser la lección que a todos nos conviene extraer de la experiencia de los últimos meses: para llegar a la meta no basta tenerla siempre presente; tampoco hay que perder de vista el camino. – Publicado originalmente en Izaronews.
Claves de nuestro tiempo
Todo tiempo tiene una llave que lo abre. Llamamos líder a la persona capaz de hallarla. Esta clave apunta siempre al problema más importante, o cuando menos a uno de ellos. Con frecuencia no se trata de algo consciente, sino implícito, a veces complicado de entender, que desafía al psicólogo social, y en lo que la gente prefiere seguir el consejo de un célebre político francés: “no hace falta que habléis de ello, pero pensad siempre en ello”. Las claves del tiempo resultan difíciles de detectar porque están allí donde a un pueblo más le aprieta el zapato.
Puede tratarse de un deseo de progreso: ambicionamos entrar en un mercado comun formado por naciones con un alto nivel de desarrollo económico a las que nos gustaría parecernos. Asi que seguimos a aquellos hombres que nos prometen hacer realidad esta aspiración. Pero tampoco queremos renunciar al bienestar y a la cohesión social. Por lo tanto, un político que hable bien de Milton Friedman o del FMI podrá ser recibido con serpentinas en Nueva York o Radio Intereconomía, pero poco tendrá que hacer por estos andurriales.
Cuando el emperador Augusto se hizo con el poder en Roma, enseguida se dio cuenta de que el porvenir de su reinado no dependía solamente de la maquinaria militar con la que había logrado derrotar a sus rivales Marco Antonio y la reina Cleopatra en la batalla naval de Accio (31 A.C.). Después de un siglo de guerra civil y masacres, al pueblo romano no le interesaba la viabilidad de las instituciones republicanas: lo único que deseaba era la paz. Y eso fue lo que le dio Augusto, hombre ambicioso, pero también sagaz, acostumbrado a pasear indiferenciadamente entre las masas, que vivía en una casa del casco urbano y votaba en las elecciones municipales mezclado con artesanos y libertos. El heredero de Julio César conquistó el poder con la espada, y lo conservó haciendo que se cerraran las puertas del templo de Jano (que los romanos mantenían abiertas durante la guerra).
El césar no era desde luego un modelo de virtudes democráticas. Tampoco viene al caso su comparación con nuestros políticos, salvo por una circunstancia. La sociedad vasca también está aburrida de tanta violencia. Existe en ella una exigencia de paz aun no satisfecha. Después de varias décadas de enfrentamientos, extorsiones y asesinatos, ahora se abre por fin una ventana de esperanza. El final del terrorismo, la paz y la normalización no son todavía una realidad, pero están ahí, al alcance de nuestras manos, aguardando a los dirigentes políticos que sen capaces de conducir hasta ella. Este es, sin duda, el momento de verlos dar un paso al frente, antes de que el tan traído y llevado proceso de paz se desvirtúe, no quedando de él nada más que unas cuantas frases devaluadas en las actas de la Conferencia PSOE 2006 y un rastro de mobiliario urbano destrozado y vehículos del transporte público quemados por la kale borroka.
La clave de nuestro tiempo es condición necesaria, pero no suficiente. No bastan las mesas de partidos ni los proyectos de consultoría para gestionar conflictos, y menos el do de pecho oportunista de quien va por ahí vendiendo la posibilidad de lograr una combinación de fuerzas favorable que le permita llegar al poder y cambiar las cosas. El político que quiera traer la paz, después de haber comprendido bien los riesgos, oportunidades y penurias de su misión, se verá obligado a trabajar de firme para conducir a una sociedad compleja y altamente desarrollada como la nuestra por el sendero angosto del que hablaba San Ignacio, en el que no vale aplicar soluciones triviales. En él habrá que desplegar un permanente esfuerzo innovador, asumir responsabilidades y poner en funcionamiento la capacidad humana e intelectual de gran número de personas de las más diversas sensibilidades ideológicas.
En democracia los logros no se alcanzan mediante el triunfo de una determinada Weltanschauung, sino a través de una interacción civilizada y pacífica entre posiciones identitarias. El proceso será impredecible, el resultado incierto. Pero al final una cosa es segura: quienes lo apliquen serán cocineros y no gente que viene a mantel puesto. Tanto si logran alcanzar su objetivo como si no, habrán demostrado auténtico liderazgo, y con la llave en su bolsillo, se convertirán en figuras principales de su tiempo. – Publicado en DEIA
Caballos en condiciones infrahumanas
El caballo siempre ha sido un buen amigo del hombre. Lástima que a viceversa no se pueda decir lo mismo, al menos en el caso de los administradores judiciales del colosal botín recolectado en la “Operación Malaya”.Leo con indignación, en la última página de El Correo Español, que los 103 caballos pura sangre procedentes de la requisa marbellí, valorados en más de tres millones de euros, languidecen en condiciones infrahumanas almacenados en un establo poco menos que como automóviles en un hangar, sin cuidados ni alimento, y sin ningún tipo de atención veterinaria.
Este hecho tiene que ser denunciado por la crueldad extrema que implica y, segundo, por la estupidez sin disculpa que supone el permitir que se destruya irresponsablemente un capital acumulado mediante malversación de fondos públicos y cohecho. El propietario de esos caballos no es la administración pública ni el juzgado, sino el pueblo español. Y después de lo que han tenido que sufrir, desnutridos, sucios, enfermos y con ulceraciones en los genitales y en la piel, los animales ya no sirven para nada. Treinta mil euros es lo que valía cada uno de estos caballos de raza. Está por ver lo que cuesta ahora curarlos y mantenerlos por compasión.
Este país es asi: grandes palabras, grandes decisiones, grandes titulares en los periódicos, pero a la hora de la verdad faltan organización y medios materiales incluso para las cosas más básicas. Con semejante ausencia de método no es de extrañar que lleguen a producirse desfalcos masivos como el de Marbella. Sobran comentarios.
Los desencuentros del “Guernica”

Al hilo del proceso reivindicativo de la Memoria Histórica resurge una vez más la polémica en torno al “Guernica”. ¿Debería ser traido el emblemático cuadro de Pablo Picasso al País Vasco? Ello supondría el retiro definitivo y bien merecido de una de las obras de arte más viajeras y zarandeadas de todos los tiempos. Mi opinión personal es que asi debe ser, no tanto por los valores estéticos del cuadro (que no es de los mejores del artista) como por su trascendencia histórica. Este significado habría de adquirir mayor realce con una ubicación bilbaína del cuadro. En el Reina Sofía el Guernica es ahora uno entre tantos; en el Guggenheim quedaría convertido en un centro preferente de atención.
La vida del Guernica se podría resumir como una historia de desencuentros. No es rigurosamente cierto, como se lee en la Wikipedia, que fuera encargado por el Gobierno de la Segunda República. Fue el Gobierno Vasco quien decidió crear una obra simbólica en memoria del bombardeo de Gernika el 26 de abril de 1937. En un primer momento se propuso al pintor bilbaíno Aurelio Arteta (1879-1940), gran retratista del alma popular vasca en el proceso de transición desde el mundo rural a la sociedad industrializada. Arteta, de ideología socialista, era un creador conocido por la minuciosidad de su trabajo y su modestia personal; de aquí que rechazara el proyecto en el momento en que alguien pronunció el nombre de Pablo Picasso como otro posible candidato.
Picasso realizó su obra con materiales técnicos propios de la era moderna: linóleo y pintura para coches, en busca de una fuerza expresiva que otros elementos más nobles no habrían podido aportar. El “Guernica” se expuso por primera vez en la Exposición Universal de París del año 1937, y a decir verdad, en un primer momento no gustó a los delegados del Gobierno Vasco, que habían esperado una obra figurativa. Se cuenta que lo que más intriga llegó a suscitar fueron los dedos en forma de pene de los personajes. Ante la inevitable pregunta, el artista respondió: “eso es lo que ustedes y yo tenemos entre las piernas”. Sobre el simbolismo del cuadro, y las desairadas réplicas del artista en este sentido, como era costumbre en Pablo Picasso, se puede consultar este artículo en inglés de la Wikipedia.
El cuadro fue adquirido finalmente por el gobierno de la República. Tras la Guerra Civil viajó por exposiciones itinerantes de las capitales nórdicas y Londres. A petición del propio Picasso fue entregado al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) para su custodia definitiva. Entre 1939 y 1952 el “Guernica” visitó toda Norteamérica, y posteriormente Brasil, para pasar de allí a Milán y otras ciudades europeas. Finalmente descansó en Nueva York, coincidiendo con un acto solemne para celebrar el 75 cumpleaños de su autor.
Los vascos no son los únicos que se interesaron por la posesión del “Guernica”. También el dictador Francisco Franco manifestó en 1968 su deseo de que el cuadro fuera entregado a España, lo cual obligó a Picasso a imponer la condición de que tal cosa no sería posible hasta el retorno de la democracia. El resto de la historia ya lo conocemos.
Actualmente lo que mantiene al “Guernica” detrás de su vitrina son problemas técnicos, derivados del deterioro sufrido por la obra a lo largo de su existencia nómada, asi como del envejecimiento del material. Esta es la explicación oficial facilitada por el Gobierno. Pero tales dificultades pueden ser resueltas por la moderna tecnología de conservación y transporte de objetos artísticos. Por otra parte un traslado del “Guernica”, en plenos prolegómenos del proceso de paz, revestiría un significado simbólico positivo tanto en Euskadi como de cara al mundo.
Gobierno Potemkin
“Substanz” llaman los alemanes a lo que ustedes suponen: el meollo de algo. Substanz es el resultado de una ocupación cabal, el fruto de la seriedad y del método. Implica esfuerzo, coherencia, fidelidad a la palabra dada y voluntad de continuar. Hablamos de substanz cuando la gente madruga, cuando después de orar se emplea el mazo, y cuando uno está a la mesa no solo de comensal, sino también de cocinero, o al menos para fregar los platos. Substanz es una rueda que gira sin bandearse, una pieza que encaja, un tornillo exacto y sin rebabas, una traducción fiel, libros bien escritos, un político que cumple y no se anda con marrullerías de trilero. No tiene por qué ser de nuestra cuerda. Alvarez Cascos es substanz: hasta sus mismos rivales lo admiten. A Mariano Rajoy, en lo suyo –Registrador de la Propiedad y hombre fiel a la Cruzada-, también se le puede considerar substanz, aunque de un tipo bastante indigesto.
¿Cuánto hay de esto, substancia, en la política española? No mucho, la verdad. Se puede decir que el actual gobierno del presidente Zapatero solo tiene de substanz lo poco que consiguió rescatar del naufragio aznarista: Solbes y su política económica conservadora. Todo lo demás no resiste una auditoría de calidad.
Grigori Alexandrovich Potemkin (1739-1791) fue ministro de la Emperatriz Catalina II de Rusia. Llegado a plenipotenciario después de una heróica carrera militar, dejó de lado casaca y galones para convertirse, en pleno Despotismo Ilustrado, en productor teatral de una ilusión de progreso. Durante el viaje triunfal de la soberana a Crimea, hizo que un equipo de tramoyistas fuera montando, en todos los lugares por los que pasaba la comitiva imperial, escenarios de madera y lona que representaban prósperas aldeas y bosquecillos bien cuidados, mientras una troupe de actores representaba el papel de felices y bien alimentados campesinos, como en una Arcadia Feliz, saludando con júbilo a la zarina antes de salir disparados para repetir la función en la escala siguiente del itinerario. En recuerdo de aquella campaña propagandística pre-soviética, a estos decorados de árboles falsos se les llama hoy “bosques de Potemkin”.
Zapatero ha plantado bosques de Potemkin por toda España: su política social, reducida a medidas espectaculares y de bajo coste como el papeles para todos (sin un programa ni una estrategia de integración ordenada de los inmigrantes) y la investigación con células madre en laboratorios que carecen de medios, se ha quedado prácticamente en eso: simples golpes de efecto. Luego está tan la traída y llevada Ley de Memoria Histórica, que pretende curar al país de un trauma similar al que padece Alemania con el nacionalsocialismo, pero que no revisa las sentencias del Franquismo ni proporciona medios para exhumar restos humanos. Se quitan cuatro estatuas de Franco para levantar un escenario republicano, lleno de banderines y tascas de pueblo, que lo mismo sirve para representar historias de milicianas que “El barbero de Sevilla”. El Estatut, que comenzó siendo un reto importante a favor de una nueva concepción del estado español, quedó en un tinglado incomprensible, que deja las cosas en Cataluña más o menos como estaban.
En lo que se refiere al proceso de paz en Euskadi, no llega ni siquiera a bosque de Potemkin, ya que, pese a todo el ruido que están metiendo Patxi López y sus jefes de Madrid con ruedas de prensa y declaraciones pomposas, faltan planos para construir el armazón, un pedido formal al carpintero, crédito , y, a lo que parece, también voluntad para iniciar los trabajos.
Potemkin lo tenía fácil. Toda su dificultad consistía en embaucar a la Emperatriz de Rusia, aunque en ello le iba la vida. Zapatero arriesga tan solo una reelección, pero a cambio ha de hacer frente al reto que supone engañar a todo un pueblo. Si lo logra –supuesto bastante improbable-, tendremos que descubrirnos ante su talento. Habrá quedado muy por encima del Hollywood progresista hispánico, es decir, todo ese séquito de productores de series de televisión mediocres que viven del cuento y del dinero público, levantando todos los días un pequeño bosque de Potemkin para persuadir al pueblo español de que estamos viviendo en América y no en Leganés.
Del PNV se podrá decir lo que uno quiera, pero son gente de método, de la que se levanta a las seis de la mañana y planifica a quince años vista. No sorprenda verlos tan cautelosos a la hora de poner el pie en una arena política en la que parece haberse perdido la facultad de distinguir entre fantasía y realidad. Prefieren la “substanz”, tal vez como legado intelectual de los célebres viajes de Arzalluz por Alemania. No cambiarán una astilla de su mítico árbol, ese que a duras penas mantienen con vida, rodeado de verjas y sensores de humedad, por todo un bosque de Potemkin. – Publicado originalmente en Izaronews.
Ultimo breve del verano
RAJOY: A ver si te das cuenta de tu situación, José Luis. Tienes el gobierno, pero no el poder. Yo, en cambio, no tengo el gobierno, pero sí bastante poder.
ZAPATERO: No me vengas con cuentos, Mariano. Aun así tú estás en desventaja.
RAJOY: ¡De ningún modo, porque el gobierno es transferible, y el poder no.
Falta de tacto socialista en la estación de Abando
Empezamos el día con el estallido de una polémica que se veía venir desde hace varias jornadas, cuando se hizo público que el Ministerio de Fomento abrigaba la intención de poner el nombre de Indalecio Prieto a la estación de RENFE en Bilbao. El asunto en sí no tendría gran importancia, de no ser por las repercusiones que ha habido tanto en medios locales como en las glándulas biliares de la clase política. El que una medida semejante alarme al público, pese a las buenas intenciones del Grupo Socialista en el Consistorio y del Ministerio, es comprensible. En ninguna de las estaciones finales del AVE ha habido cambios de nombre, y en todas ellas rige la costumbre de llamarse según el barrio donde están situadas.
La reacción del alcalde, Iñaki Azkuna, está plenamente justificada. Hasta tal punto que no solamente el equipo de gobierno municipal -Julia Madrazo: “Van a hacer que a Prieto se le conozca tan solo por esta polémica“- sino incluso el Partido Popular la secunda y se adhiere a ella sin reservas, con Antonio Basagoiti a la cabeza. Azkuna ha dicho que no se han cuidado las formas: una llamada telefónica habría bastado para encauzar la situación. En lugar de ello el Ministerio decidió proceder a golpe de decreto y hechos consumados.
Lo que sí maravilla es la airada respuesta de Txema Oleaga, por lo menos a mí, que le conozco desde hace años y tengo una idea bastante precisa de su carácter dialogante, su paciencia y el método con el que suele dirigir todas las operaciones y trabajos del grupo socialista en el Ayuntamiento. Oleaga perdió los papeles y se deshizo en invectivas contra el nacionalismo vasco, a quien acusa de haber alterado a su antojo todo el callejero de Bilbao, y también contra los populares, nuevamente tildados de colaboracionistas del General Franco en su golpe de estado del 18 de julio de 1936. Una reacción histérica, patética y tan fuera de lugar como la falta de tacto cometida por Fomento con este absurdo proyecto del cambio de nombre.
Ayer la Ministra Magdalena Alvarez se quedó sola con un séquito exclusivamente de color rojo. Al margen de la ausencia de formas, rasgo recurrente y característico del socialismo español, cabe preguntarse de dónde procede esta extraña idea de poner el busto de Indalecio Prieto sobre el guardacantón de nuestras vías férreas. La Estación de Abando es un lugar con hondas connotaciones identitarias para los bilbaínos. Da la impresión de que a algún listo en el entorno de Patxi López se le ha ocurrido la brillante idea de iniciar por aquí una ofensiva cultural en la Villa, ante lo que el resto de las fuerzas políticas han respondido con la vehemencia que era de esperar. Recuérdese que el distrito de Abando es “zona nacional”, donde el PP tiene su mayor filón municipal de votos. Y también el lugar donde nació Sabino Arana, no muy lejos de esos mismos andenes.
Botellón y degradación social en Bilbao
Desde hace algunos años el fenómeno del botellón corroe el Casco Viejo de la muy noble Villa de Bilbao, igual que una colonia de termitas el corazón de un roble antiguo y venerable. No habla a favor de la administración municipal el hecho de que por fín, cuando esta se ha decidido a intervenir, no lo hace como respuesta a las peticiones efectuadas desde los despachos del ayuntamiento o las asambleas de distrito, sino porque el impertinente hilo de noticias esporádicas que venían apareciendo en los periódicos, radio y televisión locales, se ha convertido, en los últimos tiempos, en un escandaloso borbotón de tinta que empaña no solamente los medios tradicionales, sino también el ciberespacio.
Véase, si no, esta página que han habilitado los vecinos de la Plaza Miguel de Unamuno para picar espuelas a los concejales de turno, alternando la remolacha del parabién (al concejal Jon Sánchez –PNV- por ser de palabra y cumplidor) con el varapalo de la airada protesta (A Julia Madrazo –EB/IU- por haberse marchado de vacaciones sin tramitar la resolución de un contrato clave para la paz social en el mismo escenario de acontecimientos):
En realidad la situación data de tiempo atrás. Mucho antes de que a un grupo de adolescentes se le ocurriera la idea de sentarse en grandes círculos para compartir confidencias y litronas –en lo cual algunas mentes bien intencionadas, como siempre, han querido ver un acto de protesta contra la escasez de oportunidades de ocio joven en la sociedad burguesa, asi como contra precios abusivos en bares y establecimientos de hostelería-, el Casco Viejo comenzó a sufrir los síntomas de este peculiar proceso de degradación urbana: trapicheo de droga, delincuencia, concentración de marginados sociales, peleas en la calle, vocerío y tumultos a altas horas de la madrugada; y, en medio de este panorama que parece una escena nocturna de Madrid en pleno motín de Esquilache, un extraño hombrecillo con muletas y una pierna ortopédica, que con sus manías pirómanas ha hecho perder al ayuntamiento más contenedores de basura que la kale borroka en sus mejores tiempos.
Todas las ciudades importantes se ven expuestas a fenómenos de marginación y degradación social. En este caso, sin embargo, una serie de particularidades urbanísticas y vacíos legales, que la administración se niega a corregir, fomenta e intensifica las tendencias negativas del Casco Viejo. Ejemplo de ello son los locales de venta de litrona en la Plaza Miguel de Unamuno, que durante años se han estado aprovechando de un vacío legal para inyectar hectólitros de alcohol en el desordenado mundo de la noche desde inocentes tiendas de chucherías y dulces para chiquillos–haciendo competencia desleal a los bares y la hostelería, sujetos al pago de impuestos en función de las cargas establecidas para su negocio-, y el diseño arquitectónico de la misma plaza, que hace posible el asentamiento masivo de marginados sociales, asi como –aun más grave- la vigilancia, desde determinados puntos estratégicos, de todas las calles por las que pudiera aproximarse una patrulla de la Ertzaintza o la Polícía Municipal para luchar contra la actividad de los camellos.
Si le preguntan a los vecinos del Casco Viejo por la opinión que tienen de su gobierno municipal no se obtendrán puntuaciones altas. En los encuentros mantenidos hasta la fecha, en despachos y juntas, se han podido escuchar buenas palabras, promesas, disculpas, evasivas, exposiciones de motivos, declaraciones de intenciones y perífrasis tecnocráticas en todas las especialidades del conocimiento burocrático moderno. Por si sirve de consuelo, al menos ha habido una mejora en los conocimientos del ciudadano sobre reglamentos municipales y geografía humana.
Se sabe, por ejemplo, que nuestros responsables de urbanismo están al tanto de los últimos avances en todas las disciplinas científicas de su competencia, tanto en el Estado Español como en el Extranjero, y que mantienen contacto con grupos de expertos y sociólogos de reconocido prestigio que trabajan en temas de marginación. Esto es rigurosamente cierto: quien haya visitado alguna vez las dependencias del Edificio Sota recordará la presencia de numerosos libros de gran calidad –en varios idiomas-, planos, mapas y tableros escritos con rotulador deleble. Es aquí donde se ha gestado el Bilbao del siglo XXI, y donde, posiblemente debido a la ciclópea envergadura de los proyectos, se pierden de vista el barrio tradicional y la callejuela donde habitan el jubilado, la mujer de la limpieza o el inmigrante.
¿Llegará a dar su fruto este trabajo teórico? ¿Llegaremos a tener algún día una ciudad modélica al estilo de Curitibá o Gasteiz? No lo creo, si vamos dejando todos estos flecos y remiendos ad calendas graecas. Es hora de poner los talones sobre el empedrado. El Casco Viejo de Bilbao sufre un proceso de degradación que la propaganda corporativa y la Oficina de Turismo encuentran cada vez más difícil disimular. Es necesario recuperar una dignidad ciudadana auténtica para lugares como la Plaza Miguel de Unamuno, más allá de lo personal y del prejuicio, a través de las convenientes medidas urbanísticas y de gobierno municipal. – Publicado originalmente en Izaronews.
El ejército chino en guerra contra los cuernos
El gobierno de Pekín acaba de decretar el mayor aumento de pagas de toda la historia del Ejército de Liberación Popular. Con esta medida el Partido Comunista intenta hacer más atractiva la profesión militar entre la juventud, sobre todo los licenciados universitarios. Hasta la fecha numerosos oficiales venían quejándose de que los funcionarios civiles de rango similar ganaban bastante más que ellos. Asi, el sueldo de un teniente con título universitario ha pasado de 120 euros al mes a 250. De igual modo un general de división con 30 años de servicio dobla sus ingresos hasta percibir 500 euros al mes.Pese al incremento,se echa de ver que la relación entre capacidad operativa y coste es del mismo orden que la existente en el ámbito de la producción industrial.
Si no fuera porque vivimos tiempos civilizados habría que temer al Ejército de Liberación Popular tanto como a los bazares que están arruinando a nuestro comercio local. Afortunadamente, además de sus pagas, el gobierno reconoce a los militares chinos privilegios que les disuadirán de cualquier propósito de conquista: viviendas y servicios sanitarios gratis, asi como un status especial en materia de derecho civil. Sus esposas no podrán divorciarse de ellos sin consentimiento del marido, y en caso de infidelidad conyugal, se arriesgan incluso a ser condenadas a prisión, ellas y sus amantes.
Las matemáticas del PSOE (II)
Pongamos el típico sistema de ecuaciones de primer grado de dos incógnitas: x+y=5; 4x-2y=2 (Antes enseñaban a resolverlos en 1º de B.U.P.; ahora en las academias cercanas a la Escuela de Ingenieros de Bilbao). Vaya por adelantado que la solución es X=2, y=3. No nos interesa esto, sino la forma en que lo resolverían dos miembros destacados de nuestra clase política.
El Lehendakari Ibarretxe, por ejemplo, no tendría dificultad. Gracias a su formación y oficio de economista el valor de las incógnitas aparece ipso facto en su mente sin necesidad de calcular nada. Sin embargo, él querría hacerlo con fundamento, a la vasca. Primero lo resolvería por medios algebraicos y comprobaría si las soluciones cuadran. Después emplearía el método gráfico: pediría papel, bolígrafo y una regla y trazaría un eje de coordenadas, cifras y finalmente dos rectas bien diáfanas, y se aseguraría de que ambas se cortan en el par de valores correcto.
Acto seguido llamaría a un comité de expertos del Gobierno Vasco y sometería el asunto a su examen, para que redactaran un informe en el que se estableciera, sin ningún género de dudas, que la solución al sistema de ecuaciones propuesto, válida tanto en Euskadi como en el resto de un universo euclídeo, es la que figura en los cálculos de Lehendakaritza.
Pero la cosa no termina aquí, porque luego Josu Jon Imaz (otro peso pesado de las ciencias exactas) convocaría una mesa de partidos para buscar una solución paralela –pero concordante- al problema mediante acuerdos que incluyan a todas las sensibilidades del país. Para un tema de interés general como este ni siquiera el PP podría negarse, y a la exactitud de las estimaciones numéricas se añadiría finalmente la sanción democrática del consenso. Euforia y satisfacción en el EAJ-PNV. “Hemos tardado lo nuestro, pero valió la pena. Trabajando duro y con método, nos hemos puesto las pilas, comenzamos el curso con los deberes hechos, etc. etc.”
¿Y Patxi López? ¿Cómo reaccionaría delante del mismo problema? Imaginen a uno de sus correveidiles pasándoselo por encima de su ejemplar abierto de “El Correo Español”, en plena sesión del Parlamento Vasco. Apresurada lectura, trémulo parpadear de ojos, bailoteo de cifras en la mente, ruido apenas perceptible producido por el rozamiento de unos dedos sobre la sien… “Nada, otra engañifa del Lehendakari ¡Se va a enterar de esto en mi próxima rueda de prensa!” Aplíquese el procedimiento de costumbre: enviar por valija del partido a la calle Ferraz, para que lo resuelvan allí.”
Y allí, efectivamente, son nada menos que José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno de España, y José Blanco, su ínenarrable y gallego jefe de bomberos, quienes se encargan de despejar las incógnitas. Podemos imaginarnos el resultado. “¿Algebra? ¿Gráficos cartesianos? ¡Uff, somos de letras! ¿Qué tal si traemos a nuestro informático para que eche una mano?”. “No, mucho más simple, José Luis: hacemos x=0, y=0 y ya está. Yo sé algo de matemáticas, lo suficiente para recordar que a esto lo llaman ‘solución trivial’ Es perfectamente legítimo ¿Qué te parece?”.
“De entrada bien , Pepe. Pero asi no puedes resolver un sistema de primer grado. ¡el resultado no coincide!”. “No importa, lo quitamos también. Escondemos el 5 y el 2, cubriéndolos con typex –ya nos ocuparemos de ellos en la próxima legislatura-, y hacemos ambas expresiones iguales a cero. Ahora las incógnitas sí coinciden, con la ventaja añadida de que entonces las de Imaz no. Hemos resuelto el problema de matemáticas vasco reduciéndolo a la no existencia. Jean-Paul Sartre estaría orgulloso de nosotros”.
La solución es transmitida por mensajero (a portes debidos) a Sabin Etxea, donde sesudos jeltzales la examinan moviendo la cabeza a un lado y a otro. Habrá que invertir mucho en centros de cálculo si queremos avanzar en el proceso de normalización. Al menos queda el consuelo de que si alguien quiere volar, preferirá subirse a un aeroplano diseñado por Ibarretxe que a otro construido con las matemáticas que enseñan en el Partido Socialista de Euskadi. – Publicado en Izaronews.
Las matemáticas del PSOE (I)
Alfredo Pérez Rubalcaba: Mira, Soraya, tu partido debe entender que tenemos tres buenas razones para mandar tropas españolas al Líbano. La primera es que vamos allí por los mismos motivos por los que nos fuimos de Irak, y la segunda, que no por habernos marchado de Irak vamos a dejar de poder ir al Líbano.
Soraya Saez de Santamaría: ¿Y cuál es la tercera razón?
Rubalcaba: Eso eran tres razones. Los socialistas somos buenos negociando, pero no se nos dan bien las matemáticas.
La maldición del chino
En los mejores tiempos de Altos Hornos la feria del empleo se hacía a la bilbaína: nada de exhibiciones circunspectas del curriculum vitae y los certificados del master, todo bien colocado dentro de una carpeta de plástico. Era todo más simple: un consejero de la empresa pasaba por el decanato y se llevaba a la promoción completa. Trabajo estable, buenos salarios y la posibilidad de construir el futuro mediante un pacto con la empresa. O tempora o mores!
Medio siglo más tarde, el ingeniero recién licenciado se encuentra haciendo cola en la Oficina de Empleo, y comienza su existencia profesional con unos salarios que hacen enrojecer de indignación a su aita. Las otras carreras no pintan mejor, y asi es como nos encontramos a veces a una restauradora blanqueando fachadas, a un doctor en química barriendo las calles o a un filólogo de vigilante en una obra. ¿Quién no ha tenido ocasión de presenciar esta escena varias veces a lo largo de la última semana?
Esta surgiendo un nuevo proletariado intelectual, producto de la masificación de la enseñanza. Hombre y mujeres con un grado de capacitación desconocido hasta la fecha, cuyo horizonte vital está definido no por una frontera en avance como en tiempos de sus abuelos, cuando el industrialismo estaba en sus inicios y se necesitaban especialistas para todo (¡sois pocos, pide lo que quieras!), sino por la lógica implacable de un ejército industrial de reserva (¡sois muchos, lo tomas o lo dejas!). Antes las personas con formación se sabían necesarias. Ahora se sienten de sobra. Un hecho asi puede resultar tan devastador para la autoestima de amplios sectores de la sociedad vasca como lo fue el paro masivo para la clase obrera tras la reconversión industrial de los años 80 del siglo pasado.
Aunque no es de buen gusto tratar del tema, aquí hay un filón de votos para los políticos. El que todavía no lo hayan descubierto puede deberse a varias razones: incapacidad de entender el fenómeno JASP en el contexto del marketing social, o bien la imposibilidad de articular un discurso adecuado frente a un colectivo tan heterogeneo como el de los licenciados universitarios. Por otra parte, ¿qué puede ofrecer la clase política? ¿Más flexibilidad laboral? ¿Facilidades para crear nuevas empresas? ¿Cursillos sobre nóminas y desarrollo de ideas de negocio? Los tópicos de siempre. Remedios de buhonero. Más de lo mismo.
Cuando el chino quiso maldecir a quien le había ofendido exclamó: “ojalá vivas tiempos importantes, tiempos de cambio”. Nuestra sociedad está aquejada por distorsiones de alcance histórico: desigualdades intolerables, catástrofe medioambiental crónica, marginación, enfrentamiento armado. El modelo heredado de la industrialización ya no funciona. Para salir adelante no valen parches. Un desarrollo pleno de la sociedad del conocimiento es necesario si se quiere conseguir una vertebración eficaz de la sociedad, no a partir de categorías ideológicas inservibles, sino de las clases reales que la componen: universitarios en busca de trabajo, operarios especializados, empleados del sector servicios y, sobre todo, un número cada vez mayor de inmigrantes.
Habiendo desaparecido las mayorías tradicionales, que permitían luchar por programas bien definidos y crear modelos de sociedad estables, en la actualidad vemos cómo la clase política, interesada únicamente por su propia supervivencia, se entrega a una especie de minué táctico y crea coaliciones de lo más pintoresco para gobernar: nacionalistas con socialistas, izquierdas con derechas, fabricantes industriales con ecologistas… Da la impresión de que en política todo depende de las circunstancias. Con tal de mantenerse en el cargo lo mismo da Juana que su hermana. Euskadi presenta un cuadro de seriedad y coherencia, pero solo de momento. De seguir esta tendencia, y si nuestros políticos no son capaces de restablecer el contacto con la vida real, el Parlamento Vasco podría terminar siendo un lugar tan buñueliano y promiscuo como los de Galicia, Catalunya o Baleares cuando gobernaba Antich.
Debe hacerse un serio esfuerzo por volver a una articulación de mayorías significativas que permitan formar gobiernos estables. Para que esto sea posible en una democracia, de forma libre y voluntaria y sin menoscabar derechos individuales ni de las minorías, la clase política tiene que ponerse a trabajar en serio y atender a las demandas reales del público sin pasar por el tamiz deformatorio de la ideología y los intereses creados. Hay que recuperar la confianza del pueblo mediante propuestas solventes y de amplia envergadura. ¿Se puede lograr? Yo creo que sí. Es cuestión de necesidad: la degradación medioambiental, el paro, las necesidades educativas de una sociedad avanzada, la escasez de vivienda y la paz son problemas que nos afectan a todos. – Publicado en DEIA.
… y un retrato del horror
En vista del interés que ha suscitado el post anterior sobre el tema de portada de la revista “Der Spiegel” me permito recomendar, en la edición internacional del semanario alemán,un artículo que sale en el mismo número sobre el gobierno de Obiang Nguema (” Tortura y miseria en Guinea Ecuatorial“). No se trata del típico caso de explotación de recursos naturales en beneficio de las grandes empresas y con el respaldo de algunas potencias extranjeras que aplican su tutela al estilo del viejo imperialismo bananero, dejando al lado de la brutalidad y la codicia también cierto margen para los oropeles heroicos.Lo que sucede en Guinea Ecuatorial inspiraría más a un Joseph Conrad que a un Rudyard Kipling.
Nguema ejerce sobre su pueblo un reinado del terror, con todo tipo de atrocidades, entre las cuales se han dado casos de crucifixión (escarnio intencionado del líder frente al pueblo de un país católico como Guinea Ecuatorial), y que ha llevado a las organizaciones internacionales de defensa de los Derechos Humanos a catalogar al presidente de la antigua colonia española en el mismo apartado que Idi Amin y Pol Pot. Ni qué decir tiene que los guineanos no ven un céntimo de los fabulosos ingresos procedentes de la explotación de hidrocarburos y recursos naturales en su país.
Radiografía del miedo…
Publica el semanario alemán “Der Spiegel“, en su edición de la semana pasada, un extenso e interesante artículo sobre el miedo. El frustrado ataque terrorista en Colonia el pasado mes de julio, que podría haber provocado una catástrofe similar a la de Madrid, ha vuelto a poner de manifiesto la psicosis que sufre el mundo occidental desde el 11-S. Pero no se trata tan solo del terrorismo. Los pocos casos detectados de aves infectadas por la gripe aviar han obligado a distribuir anticipadamente millones de vacunas destinadas a la campaña de prevención de otoño-invierno, arruinado a los propietarios de granjas avícolas y desencadenado el mayor genocidio de aves de corral de todos los tiempos. ¿Por qué el miedo desempeña un papel tan importante en la vida de los europeos y americanos de nuestro tiempo? ¿Se debe ante todo a las correrías bélicas de Mr. Bush, o tiene una historia más larga y compleja?
El miedo forma parte de nuestras vidas, como un telón de fondo de la psique humana. El miedo a la guerra, a las epidemias, a las catástrofes naturales y a la propia muerte es tan antiguo como el género humano. Pero desde comienzos del siglo XIX, con el comienzo de la industrialización en Europa y los nuevos modos de vida asociados al milenio técnico, todos estos miedos adquieren una forma especial de hacerse conscientes.
Las encuestas revelan que los occidentales padecen por alguna de las causas siguientes:
- Miedo a vivir en un mundo sin Dios;
- miedo a vivir una vida incompleta en un sistema económico dominado por la división del trabajo (“alienación” marxista);
- miedo antes, durante y después de las grandes guerras;
- miedo a la propia muerte;
- miedo ante la posibilidad de hacer un mal uso de la propia libertad;
- miedo a perder raíces y patria a causa de una cultura de la movilidad;
- miedo a la dependencia de los adelantos técnicos;
- miedo ante la complejidad de un mundo tecnificado y económicamente globalizado;
- miedo ante el fracaso profesional;
- miedo a la pobreza, al paro o a la propia ruina económica.
El miedo, en realidad, es de origen existencial. Se filtra a través de las fisuras provocadas en la conciencia -tanto individual como colectiva- por las transformaciones históricas y sociales, por la disfuncionalidad de nuestra cultura -una civilización moderna de gran complejidad que no solo no resuelve problemas básicos, sino que además crea otros de muy dificultosa gestión- y por experiencias colectivas traumáticas. Las grandes matanzas de nuestra era -Europa en 1945, Vietnam, Balcanes, Irak- dejan como legado una prolongada melancolía.
He leído dos veces el artículo: serio tema de reflexión donde los haya. Al terminar, uno también tiene la impresión de no haber aprovechado bien el tiempo. Habría aprendido bastante más sobre la época que nos ha tocado vivir si en vez de leer tantos libros sobre Geología e Historia hubiera dedicado atención a los cuatro pensadores -citados en el artículo- que más tiempo dedicaron a reflexionar sobre el miedo y la insuficiencia existencial, ligados de forma íntima e indisoluble a la condición humana: Sören Kierkegaard, Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud y Martin Heidegger.
Política vasca y tectónica de placas
La última noticia procedente de las convulsas e irreductibles tierras de Euskadi es que PNV y EA no van a formar coalición en las próximas elecciones forales y municipales. La respuesta no se ha hecho esperar, procedente de la misma EA, donde un sector del partido no está de acuerdo con la decisión de la directiva, tomada por mayoría de 10 contra 9. Durante los próximos días los partidarios de la coalición intentarán forzar una asamblea para rectificar el acuerdo de la ejecutiva. Contrarios a este son la presidenta del partido, Begoña Errazti, y Joseba Azkarraga, actual Consejero de Justicia del Gobierno Vasco. Por el contrario se han mostrado proclives a no formar coalición con el resto de fuerzas nacionalistas Rafael Larreina, Unai Ziarreta y Begoña Lasagabaster.
Movimientos como este no solo ponen de manifiesto la complejidad del entorno político vasco, sino el exiguo margen de maniobrabilidad y el ajustado encaje, casi hermético, entre unas fuerzas y otras a la hora de hacer movimientos. ¿Separar a este para casarlo con el de más allá, y a aquel otro para combinarlo con este o dejarlo varado en el muelle de atraque? ¿Nacionalistas con socialistas? ¿Socialistas con comunistas de las Tierras Vascas? ¿Populares con nacionalistas? En teoría todo es posible, pero no sale gratis. Las fuerzas de fricción son tan colosales que el tránsito entre las diferentes combinaciones se vuelve cosa de mucho tiempo y de mucho esfuerzo, suponiendo que exista la voluntad necesaria para llevarlo a cabo.
La política vasca es comparable a la deriva continental, descubierta en los años 20 del siglo pasado por el geógrafo alemán Alfred Wegener. Nuestros partidos semejan enormes y pesadas placas que se rompen y se juntan luchando contra las enormes presiones resultantes del empuje contra otras placas dentro de un espacio limitado. El avance es lento y progresivo, y a menudo sucede que lo que se quebró por un lado vuelve a juntarse por el otro. Entre ellas hay zonas de subducción, por las cuales entra y sale material nuevo y antiguo; se producen fallas, resquebrajamientos y sacudidas sísmicas de todo tipo, y por debajo existen corrientes de magma que no vemos, pero que sin duda siguen su propia dinámica, como grandes manos invisibles, determinando el rumbo de las grandes moles que navegan a la deriva sobre ellas. Muy por debajo de la línea de flotación.
En esta analogía, al igual que en la tierra primitiva, resulta fácil distinguir el supercontinente: EAJ-PNV sigue siendo, pese a las fracturas que lo amenazan, el Gondwana del planeta vasco. Lo demás son masas de tierra dispersas, islas volcánicas, frágiles y vistosos arrecifes coralinos, y sobre todo gran número de fumarolas abarrotadas de lapas, moluscos, radiolarios, cangrejos, algas y otros especímenes de los cuales resulta muy difícil decir si pertenecen al reino animal o al vegetal.